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afrol News / prensamujer.com, 02.08.2001 - El "campamento de la vergüenza"; así se conoce en la ciudad sahariana de Hassi Messaoud a la casa donde se han refugiado las mujeres víctimas de ataques fundamentalistas para resguardarse de la locura homicida de sus vecinos. Argelia vive una oleada de fanatismo religioso contra las mujeres que comenzó el pasado 14 de julio en Hassi Messaoud. Esa noche, con gran estupor, mujeres emigrantes de otros puntos del país y que, en su mayoría, trabajan en el servicio doméstico, comenzaron a oír un gran alboroto. Aún no sabían lo que les esperaba. Un grupo de unos trescientos hombres de todas las edades, cegados por la ira, derribaron las puertas de los alojamientos que estas mujeres pagan a precio de oro, y las golpearon, insultaron, violaron y arrojaron desnudas a las calles acusándolas de prostitución. Las autoridades realizaron algunas detenciones que parece no van a terminar en condenas. Se habilitó en otro barrio de la ciudad una casa para las 17 mujeres que habían sido atacadas y para todas aquellas que temieran por sus vidas. Hasta ahora han llegado unas 80 mujeres que viven solas o con sus hijos pequeños. Algunas ongs han denunciado que este refugio no ofrece las condiciones higiénicas necesarias para alojar un número tan importante de mujeres. Este machismo exacerbado está transmitiéndose a toda velocidad por Argelia, habiéndose detectado diversos ataques en lugares alejados, el último de ellos en la ciudad de Tébessa (al este del país). Diversas fuentes señalan que estos ataques sexistas son alentados por imanes decididos a promover una cruzada contra la prostitución y en defensa de las "buenas costumbres". Además de la existencia de un machismo cultural, se apunta otras dos razones que parece han contribuido a sembrar el odio contra las mujeres: el espectacular aumento de la prostitución y los rumores de una posible legalización del partido fundamentalista (FIS). Se calcula que miles de mujeres se prostituyen en Argelia para poder escapar de la miseria y dar de comer a su familia. El Consejo nacional económico y social argelino reveló en un reciente estudio que la mitad de la población pasa hambre. Las mujeres que se prostituyen a menudo son alentadas por los hombres de su familia, que, paradójicamente, se erigen en defensores del honor y el respeto a la tradición participando en las razzias machistas. Las víctimas han declarado haber reconocido entre sus atacantes a vecinos, familiares y arrendadores.
Fuente: prensamujer.com .
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