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El volumen de financiamiento del Banco Mundial para el pasado ejercicio disminuyó en la medida que los países en desarrollo La recuperación económica mundial influyó considerablemente en la orientación del financiamiento del Banco Mundial durante el último ejercicio, ya que los resultados positivos de las reformas económicas en muchos mercados emergentes permitieron que éstos tuvieran de nuevo acceso a los mercados internacionales de capital. El financiamiento del Banco para prestatarios afectados por la crisis -Corea, Argentina, Indonesia, Brasil, Rusia y Tailandia- pasó de US$13,000 millones en el ejercicio de 1999 a US$2,000 millones en el ejercicio del 2000. En general, durante el ejercicio del 2000, que finalizó el 30 de junio pasado, el volumen de compromisos de nuevos préstamos del Banco Mundial a sus países clientes disminuyó a US$15,300 millones. En 1999 ese volumen fue de US$29,000 millones. En el ejercicio del 2000 los desembolsos alcanzaron US$18,500 millones, en tanto que en 1999 llegaron a US$24,000 millones. Las cifras del Banco Mundial incluyen tanto los préstamos a tasas de interés de mercado que otorga el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), como los créditos en condiciones concesionarias para los países más pobres del mundo que se conceden a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). Los compromisos de préstamos del BIRF para el 2000 ascendieron a US$10,900 millones destinados a 97 proyectos, mientras que en el ejercicio de 1999 esa cifra fue de US$22,200 millones para 131 proyectos. Algunas circunstancias específicas de los países prestatarios más pobres del mundo también influyeron en el financiamiento de la AIF, ya que varios sufrieron disturbios sociales y guerras. En el ejercicio del 2000 los compromisos de la AIF fueron de US$4,400 millones para 126 proyectos mientras que en el de 1999 fueron de US$6,800 millones para 145 proyectos. Las constantes mejoras en la calidad de los proyectos en curso, resultado de una mayor preparación y selectividad así como de
una mejor supervisión, han permitido que miles de millones de dólares destinados a proyectos se utilicen de manera más
eficaz, incrementando su impacto positivo en el desarrollo. En el ejercicio del 2000 la proporción de proyectos que presentaban riesgos de
no lograr sus objetivos de desarrollo se ha reducido a aproximadamente 15 por ciento del total, casi la mitad del porcentaje del "Los compromisos financieros del Banco Mundial se concentran cada vez más en los lugares donde sus efectos en la reducción de la pobreza son mayores. Las constantes mejoras en la calidad de la asistencia del Banco demuestran que estamos en el camino correcto", declaró James D. Wolfensohn, Presidente del Banco Mundial. Tanto en los países del BIRF como en los de la AIF, la reducción del volumen de préstamos también indica una tendencia hacia operaciones de menor tamaño, ya que los países han solicitado más apoyo a los sectores sociales, a la gestión del sector público y al fortalecimiento institucional, en lugar de inversiones de gran escala en infraestructura física, actividad en la que el sector privado desempeña un papel cada vez más importante. Los nuevos instrumentos crediticios, que apoyan un fortalecimiento gradual y más flexible de la capacidad de los países en desarrollo y que fomentan el aprendizaje y la innovación (a fin de reducir el riesgo y fortalecer las instituciones para aumentar la eficacia de la ayuda), también requieren operaciones de tamaño más reducido. Así pues, en el ejercicio del 2000 el valor promedio de los préstamos se redujo a US$69 millones, comparado con un valor promedio de US$94 millones hace diez años. El Banco ha continuado sus esfuerzos por mejorar el acceso de los países al capital privado. En lo que constituyó la primera utilización de un nuevo instrumento, el Banco emitió una garantía del BIRF en apoyo de reformas de políticas por valor de US$250 millones con objeto de respaldar una emisión de bonos garantizados por el Estado en Argentina, lo que permitió obtener US$1,200 millones en el mercado de bonos en dólares de los Estados Unidos en octubre de 1999. El financiamiento del Banco Mundial de nuevo refleja la diversidad de demandas y necesidades de los países prestatarios en las distintas regiones del mundo. En el ejercicio del 2000 el mayor porcentaje del total de compromisos de préstamos correspondió a la región de América Latina y el Caribe (US$4,000 millones), seguida por las de Europa y Asia central y Asia oriental y el Pacífico con US$3,000 millones cada una. Las regiones de África al sur del Sahara y Asia meridional recibieron poco más de US$2,000 millones cada una, y la de Oriente Medio y Norte de África obtuvo casi US$1,000 millones. Los compromisos de crédito de la AIF para este ejercicio respondieron a una serie de circunstancias específicas a determinados países -particularmente los resultados institucionales y de las políticas, así como situaciones de conflicto en Asia y África- y a que la Asociación cada vez presta más atención a las cuestiones de selectividad y eficacia de la ayuda. En general, casi la mitad de los compromisos de la AIF correspondieron a África al sur del Sahara. Los desembolsos por regiones durante el ejercicio del 2000 fueron los siguientes: US$6,100 millones para América Latina y el Caribe, US$3,700 millones para Europa y Asia central, US$3,600 millones para Asia oriental y el Pacífico, US$2,500 millones para Asia meridional, US$1,900 millones para África y US$744 millones para Oriente Medio y Norte de África. Fuente: El Banco Mundial
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