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afrol.com, 22.05.2001 - Guinea Ecuatorial, poco presente en los medios de comunicación, ha tenido recientemente eco en EE.UU, concretamente a través del reconocido The Washington Post, que califica al país de tener "relaciones diplomáticas turbulentas" y desaprovechar la oportunidad que le brinda su riqueza petrolífera. "La pobreza y la falta de democracia son los problemas fundamentales de un país rico desde hace sólo cinco años". Así comienza el periodista Douglas Farah su artículo, titulado "Petróleo: una oportunidad de oro para Guinea Ecuatorial". El periodista de The Washington Post y Fax Press critica la situación de un país que irrazonablemente no mejora a pesar de sus recursos petrolíferos. "Nada en Malabo, desde el destartalado aeropuerto de madera, a su calle principal con unas cuantas luces desperdigadas, o el complejo presidencial con sus escoltas marroquíes debido a los temores e intrigas que rodean al presidente Teodoro Obiang, sugiere que esta sea la capital de una de las naciones más ricas de África". En referencia al petróleo, Farah resume sus repercusiones en la sociedad ecuatoguineana afirmando que "Por primera vez en su brutal historia, Guinea Ecuatorial tiene ahora una oportunidad de prosperar e integrarse en la economía mundial, ofreciendo al país una oportunidad rara y generalmente desperdiciada en Àfrica de convertir la bonanza en recursos naturales en un antídoto para la pobreza e incentivo para la democratización". Efectivamente, como Farah cita en su artículo, Guinea Ecuatorial es actualmente el tercer país africano en la producción petrolífera, después de Nigeria y Angola, aunque "Hasta ahora los avances no han sido muy alentadores. Aunque proliferan cada vez más los teléfonos móviles, los coches o las mansiones, los diplomáticos analistas y ejecutivos de las petroleras aseguran que se ven pocos indicios de que el país se esté librando de su historia de corrupción, estantamiento económico y gobierno represivo de una sola familia, la de Teodoro Obiang Nguema". "El petróleo proporciona una oportunidad para el desarrollo del pueblo guineano pero para hacerlo, es absolutamente necesario que el dinero generado por el crudo se use de forma transparente para promover el desarrollo", decía el representante del Banco Mundial en el país, Robert Lacey. Finalmente, Farah acaba el análisis haciendo referencia a las relaciones diplomáticas de "este peculiar país", a las que califica de "turbulentas": "Con Obiang en el poder las principales críticas internacionales han sido provocadas por la falta de respeto de su régimen a los derechos humanos y actualmente el régimen sigue sin tener relaciones con Estados Unidos, que no tiene embajador allí desde 1994, un año después de que al entonces representante estadounidense le acusaran de practicar brujería contra Obiang sobre las tumbas de unos pilotos británicos muertos durante la Segunda Guerra Mundial en extrañas circunstancias".
Fuentes: The Washington Post, La Diáspora
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