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Este fin semana, el personal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó que los equipos han construído hasta el momento más de 1.000 nuevos refugios para familias, en un área del campamento que no se inundó. Otras 2.500 estructuras que sufrieron daños menores han vuelto a ser techadas con laminado plástico y otros materiales de construcción. Continúa el trabajo para trasladar a los refugiados de los albergues temporales a casas de vecinos y centros comunitarios. Según el personal desplazado, las lluvias se repitieron durante la semana, deteniendo temporalmente la construcción de los ladrillos de barro que se utilizan para las paredes de los nuevos refugios, y la escasez de laminado plástico está también disminuyendo el esfuerzo. La escala de la emergencia barrió con las provisiones del campamento. El ACNUR envió otras 2.500 láminas desde Nairobi y está traslandando otras 14.500 desde su depósito temporal en el oeste de Tanzania. Otras 5.000 piezas más han sido encargadas al proveedor, y se espera que lleguen a Kenya a fines de la semana. Los trabajadores humanitarios han reestablecido el suministro de 24 horas de agua limpia a todos los sectores del campamento. Se están excavando más letrinas y, según los responsables sanitarios, la situación es satisfactoria. Los sábados se están movilizando a los niños para que ayuden a fabricar ladrillos de barro para aquellas familias que no pueden realizar el trabajo. El Comisionado de las Naciones Unidas ha facilitado también cientos de herramientas de mano, incluyendo rastrillos, palas, azadas, baldes de metal y carretillas para recoger la basura y drenar las piletas de aguas estancadas que dejaron las inundaciones.
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