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La mayor parte de los diamantes extraídos por el RUF alcanzan el mercado internacional a través de Liberia. Esta vía de salida no sería posible sin la implicación directa del gobierno liberiano. Además, este gobierno suministra armas a grupos rebeldes de la región, en particular al RUF. Por ello, la resolución 1343 demanda al Gobierno de Liberia expulsar de su país a todos los miembros del RUF; prohibir las actividades de la guerrilla sierraleonesa en territorio liberiano; poner fin al apoyo militar y logístico del RUF; congelar las cuentas bancarias de la guerrilla; y cortar las importaciones de diamantes de Sierra Leona que no cuenten con el correspondiente certificado de origen. La resolución prohíbe a los demás países del mundo la importación de diamantes provenientes de Liberia, así como la entrada en sus respectivos territorios de miembros del Gobierno liberiano, de sus fuerzas armadas o de individuos que apoyan militar o financieramente a los grupos armados que Liberia respalda. Así, el presidente de Liberia, Charles Taylor, ya no puede salir legalmente de su país. La organización INTERMÓN OXFAM ha publicado un comunicado con motivo de la noticia en el que considera positiva la firmeza de las Naciones Unidas en perseguir el tráfico internacional de diamantes mediante el cual se financian grupos armados africanos como el RUF de Sierra Leona o la UNITA angoleña.
El proceso de Kimberley, en peligro de estancamiento Tal y como concluye INTERMÓN en su comunicado hecho público ayer, para que el combate al tráfico ilegal de diamantes sea realmente efectivo, es preciso poner a punto un Certificado de Origen de las piedras que impida a los traficantes esconder su origen bajo el velo que representan los paraísos fiscales. En la última reunión del proceso de Kimberley, que debe instaurar el mecanismo de certificación del origen de los diamantes, celebrada en Bruselas el 25 y 26 de abril con representación de más de treinta países, la delegación de OXFAM INTERNACIONAL observó que el empeño de los países africanos y de Bélgica por agilizar el mecanismo de certificación es mucho mayor que el demostrado por los países europeos, norteamericanos y de Oceanía. El escaso progreso evidenciado en el proceso de Kimberley es decepcionante, a pesar de los esfuerzos liderados por Bélgica y Sudáfrica. El proceso corre un grave peligro de estancamiento si no existe una mejor disposición para el consenso en la próxima reunión, que tendrá lugar el próximo mes de junio en Moscú.
Fuente: Intermón
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