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Como principales reformas institucionales, se llevará a acabo la creación de un Consejo Económico y Social y de un Alto Tribunal de Justicia. Será el propio monarca, guiado por sus consejeros, quien se encargará de elegir a sus máximos responsables. Con ello se intentará cubrir parte de la ineficacia que en los últimos meses algunos medios de información marroquíes han venido criticando. Medios de información que, al mismo tiempo, se han visto afectados por la censura y a los que Mohammed VI pareció apoyar en algunos momentos de su discurso, anunciando ciertas reformas en lo se referirá a la libertad de prensa. Otras reformas anunciadas, esperadas por la clase política y religiosa, serán las del Consejo de Ulemas y la de la ley electoral. A partir de ahora los Ulemas podrán trabajar de acuerdo a los principios del Islam y sin la atenta mirada que había venido ejerciendo sobre ellos el ministerio de interior. Respecto a la ley electoral, su reforma cobrará una gran importancia de cara a las elecciones marroquíes en el 2002, ya que Marruecos ha carecido hasta el momento de una ley que permitiese la realización de una elecciones totalmente libres democráticas
Con todo ello, Mohammed VI parece querer continuar dando un nuevo aire a Marruecos en todos los sentidos. La administración, religión, política y economía del reino han sufrido ya y seguirán sufriendo reformas, pero hasta ahora el monarca no parece querer inclinarse sobre cuestiones internacionales o territoriales como el problema del Sáhara Occidental. Respecto a ésto, en su discurso tan sólo lo refirió al hablar de la integridad territorial del país como prioridad del régimen y de la soberanía marroquí sobre sus provincias saharianas. Estas fueron las únicas palabras que dedicó a un conflicto internacional que dura ya 25 años, al que la comunidad internacional ya parece no poder ayudar más y en el que las negociaciones de paz no parecen estar en la agenda del monarca. Con todo ésto, la inmediata respuesta del Frente Polisario al discurso de Mohammed VI ha sido de decepción. En un comunicado de prensa, el ministerio de información saharaui ha manifestado la incredulidad y consternación que el discurso ha provocado en el Frente Polisario. En un duro ataque al monarca en el que se le califica de arrogante, intransigente, confundido y con un continuo desprecio a la comunidad internacional, el Polisario "advierte a las autoridades marroquíes ante >la irresponsabilidad, que caracteriza este género de discursos y ante la escalada verbal de consecuencias peligrosas, pudiendo en todo momento causar el bloqueo fatal de los esfuerzos de paz, y de la negociación en curso, y arrojar nuestra región en una guerra poco gloriosa, en la cual Marruecos no ha conocido más que desventuras."
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