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Las expectativas creadas por la llegada de Mohamed VI y la destitución del todopoderoso ministro del Interior Dris Basri no han dado aún los frutos esperados. Según expertos de los servicios de información occidentales, "es posible que Basri no haya transmitido a su sucesor todas las informaciones relativas a la producción y comercialización del hachís". En caso de que ésto fuese cierto y Mohamed VI no conociese hasta ahora realmente las cifras exactas de hectáreas marroquís dedicadas a este tipo de cultivo podría justificar el silencio del monarca sobre este tema. El pasado 30 de julio, en su discurso conmemorativo a su primer año de reinado, Mohamed VI anunció una larga lista de reformas institucionales, judiciales, religiosas y políticas que aplacó la sed de todos los oyentes. Pero no mencionó nada sobre la producción de hachís y su venta al continente europeo. Si ese silencio fue intencionado o motivado simplemente por su desconocimiento, como opinan los expertos, no importa. Pero las cifras que hoy han salido a la luz exigen respuestas y medidas, tanto por parte de Marruecos como de la Unión Europea, el principal consumidor de este negocio. En cualquier caso, por el momento Marruecos no parece tener la intención de cambiar su política, tal y como informa El País: Este cultivo está permitido en Marruecos, aunque se penaliza su tenencia, transporte y venta. Una contradicción que permite al país ser el principal productor de hachís del mundo. Marruecos defiende que no se puede erradicar este cultivo mientras no se ofrezca una alternativa a los campesinos que viven de ello. La droga no es un problema para Marruecos sino para los europeos, que poseen el mercado consumidor.
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