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afrol.com, 05.12.2000 - Con motivo de la reunión mundial que se está celebrando en Johannesburgo, Sudáfrica, para realizar un tratado mundial sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (POP), se publicó ayer un nuevo mapa en el que se demuestra la amenaza de alcance mundial que plantea este tipo de contaminantes y las consecuencias que conllevarán sus efectos para las generaciones futuras. El mapa, Áreas Críticas de Toxicidad (Toxic Hot Spots), usa diez de los cientos de ejemplos de contaminación tóxica del mundo para representar la capacidad de penetración de los POP. Desde los peces contaminados con PCB que habitan los Grandes Lagos, hasta la incineración de deshechos y las emisiones de dioxinas en Sudáfrica, toda región del planeta se ve afectada por los POP. El mapa hace notar que nuestra comprensión de los peligros ocasionados por la exposición a los POP es aún superficial y que muchos de sus efectos los sufrirán las generaciones futuras. Para reducir estas amenazas, la organización medioambiental WWF sostiene que el incipiente tratado debe asumir como objetivo primordial tanto la eliminación -y no el manejo- de productos químicos tales como los policlorobifenilos (PCB) y las dioxinas, como la asistencia financiera y técnica que ayude a los países en vías de desarrollo a hallar alternativas más seguras. Clifton Curtis, Director de la Iniciativa Mundial sobre Productos Químicos Tóxicos de esta organización, declaró: "El siglo pasado estuvo marcado por la introducción de miles de productos químicos sintéticos a un medio ambiente que se vio incapacitado para controlar tan violenta embestida. En Johannesburgo, los negociadores enfrentan una oportunidad única de comenzar el siglo XXI cambiando el curso de la contaminación por productos químicos". Así, se considera que para que el tratado sea verdaderamente eficaz debe adoptar la 'precaución' como principio base. Este principio establece que de haber evidencia científica de que cierta actividad amenaza la naturaleza o la salud humana, deberían tomarse medidas incluso en ausencia de total certeza científica. Los negociadores deberán también establecer criterios para eliminar otros POP en el futuro. Igualmente, se estima que deberían permitirse exenciones para el DDT -uno de los POP cuestionados- debido a su permanente uso en contra de la malaria. Clifton Curtis añadió: "Cercanos ya a la etapa final de estas cruciales negociaciones, todavía quedan importantes materias por resolver. Los representantes gubernamentales tendrán que dar señales conjuntas y contundentes de voluntad y valentía políticas para lograr un tratado significativo, que contribuya realmente a un futuro más seguro y más saludable para nuestros hijos, la naturaleza y el medio ambiente". Los POP constituyen una clase particularmente peligrosa de productos químicos, debido a cuatro características comunes: son tóxicos; resisten los procesos normales que desintegran los contaminantes en el cuerpo y el medio ambiente; se acumulan en la grasa corporal y son transmitidos de madre a feto dentro del útero y; pueden recorrer grandes distancias siguiendo las corrientes de aire. Los contaminantes que recorren largas distancias, como las dioxinas, los PCB y el DDT, pueden ser arrojados en una zona y luego viajar dentro de masas de aire hacia regiones alejadas de su fuente original. Durante la reunión celebrada en Johannesburgo se ha propuesto, como una de las medidas concretas, eliminar 12 productos químicos tóxicos que amenazan el bienestar tanto de los seres humanos como de la naturaleza.
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