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afrol.com / Voces de mujer, 14.05.01 - La mutilación genital femenina siembra sus víctimas en África, pero también más cerca: dentro del propio territorio español. Los casos registrados en Zaragoza han revolucionado a la opinión pública y el Gobierno español se ha comprometido a dar asilo a las niñas que huyen de la ablación. En el ámbito de la unión europea, el Parlamento pide una normativa común para impugnar este delito. En toda la Unión Europea, sólo Reino Unido y Suecia consideran que la ablación es un delito, por lo que no hay una normativa común que sirva como arma y escudo contra estas prácticas que, según el Colegio de Médicos de Barcelona “no pueden justificarse con el argumento de que constituye un elemento cultural” a respetar. Según un informe de este colegio, ya de por sí el marco legal, considera que los médicos “ya consagran la protección del pluralismo ideológico y cultural”. Según el secretario de Estado para la Inmigración, también médico, “los médicos tienen la obligación de denunciar estos casos. Estamos hablando de malos tratos y lesiones. Además, la ausencia de denuncia puede perjudicar a las víctimas y proteger a los autores. Y no olvidemos que la familia que lo consiente y auspicia es también responsable”. En España, y en el resto de Europa en general, la ablación sólo es una “lesión”, pese al peligro que para la vida conlleva. Sin embargo, el hecho de que sea un rito ancestral que debe respetarse, hace que lo primero sea la cultura y lo segundo la vida. Lo más habitual es, no obstante, que el “rito” se lleve a cabo de forma clandestina en España o que las mujeres inmigrantes aprovechen sus vacaciones de vuelta al país de origen para practicarlo.
Fuente: voces
de mujer
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