Nigeria
Una chica nigeriana apela una sentencia musulmana sobre relaciones prematrimoniales

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afrol.com, 17.01.2001 - La adolescente nigeriana Bariya Ibrahim Magazu fue sentenciada el año pasado a 180 latigazos por haber mantenido relaciones sexuales prematrimoniales, algo condenado por la Sharía o ley musulmana del estado de Zamfara, en el norte de Nigeria. Debido a que se encontraba entonces embarazada, el castigo se pospuso hasta después del parto, que se produjo a mediados del pasado diciembre. Ahora, Bariya tiene como plazo hasta el 27 de enero para apelar contra la sentencia, que,  por otro lado, se considera inconstitucional en el sur de Nigeria. 

Bariya Ibrahim Magazu fue acusada de zina (fornicación) en septiembre del pasado año, por el Tribunal Musulmán del estado de Zamfara (decretado en junio del mismo año) por haberse quedado embarazada sin estar casada. Fue sentenciada a 100 latigazos que recibirá 40 días después del parto. Pero, además, la sentencia se aumentó hasta otros 80 latigazos más por ser ser también acusada de cometer falsas acusaciones cuando el tribunal decidió que había evidencias insuficientes para identificar al padre del bebé de entre los nombres que ella citó como posibles padres. Ahora que el bebé ha nacido, la sentencia se debe cumplir el 27 de enero.

Siguiendo las informaciones del caso en los periódicos nigerianos, la organización BAOBAB para los derechos humanos de las mujeres viajó hasta el estado de Zamfara para investigar el caso el pasado mes de noviembre. En esta época Bariya y su familia comenzaron el proceso de apelación, para el cual consultaron a BAOBAB sobre el procedimiento a seguir.

Para comenzar con el proceso, la organización se entrevistó con el Gobernador de Zamfara en el mismo mes de noviembre. Él rechazó considerar la posibilidad de una clemencia debido a que este hecho iría en detrimento del Islam. También rechazó las cartas y protestas de distintos grupos de derechos humanos (especialmente de países más desarrollados) pero que, al no ser musulmanes, no se consideraban aptos para opinar sobre el tema.  El gobernador rechazó igualmente instancias por parte del gobierno federal, aunque finalmente accedió a revisar y considerar algunos aspectos de la ley musulmana.

Bariya Ibrahim Magazu vive en el distrito de Magazu, a las afueras de la pequeña ciudad de Tsafe, a unos 45 minutos de Gusau (la capital del estado de Zamfara). Trabajaba como vendedora ambulante, vendiendo arroz y fura (bolas de mijo hechas por su madre). Cuando se hizo obvio que se encontraba embarazada, sus tíos la llevaron al magaji (el cabeza principal del distrito), que está relacionado con su familia.

El magaji le interrogó sobre cómo se había producido el embarazo y ella mencionó los nombres de tres hombres que podían ser los responsables. El cabeza del distrito contó a BAOBAB que él se encargó personalmente de hablar con los tres hombres mencionados, a quienes preguntó ampliamanente sobre el tema. El magaji cuenta que los tres estaban casados y eran de mediana edad, de la misma generación que los padres de Bariya. 

En este momento los enagadi (vigilantes islámicos) tuvieron noticias sobre el caso. Los vigilantes acudieron y llevaron a los tres hombres a la comisaría de policía. Allí permanecieron durante tres días bajo custodia policial, quedando luego libres de cargos.

El caso fue entonces referido al Tribunal Musulmán en Tsafe, donde se negó el acceso a BAOBAB. En cualquier caso, algunos de los oficiales del tribunal se mostraron complacientes en discutir el caso. Finalmente, el tribunal declaró a Bariya culpable de fornicación y la sentenció a 100 latigazos después del nacimiento de su hijo. Según el tribunal, la sentencia se debía al único hecho de su evidente embarazo y a no estar casada.

Bariya cree que tiene 13 o 14 años, aunque no está completamente segura (los periódicos nigerianos mencionan que tiene 17). El tribunal en este caso, como en otros, considera que es una persona adulta una vez que ha comenzado la menstruación.

Aparentemente los tres acusados por Bariya acudieron a testificar en el juicio, aunque según informan algunos periódicos, Bariya declaró en el juicio que ella había sido coaccionada a tener relaciones sexuales. Otros periódicos sostienen que esa coacción venía por parte de su padre, que recibía beneficios económicos de estos tres hombres. 

Como es usual en este tipo de casos en los tribunales de Nigeria, ni Bariya ni los tres hombres mencionados como posibles padres del bebé tienen representación legal alguna.

Fuentes: Basado en Femmes-afrique, BAOBAB y Archivos de Afrol

 

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