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afrol.com, 01.10.2000 - Dado que la ONU está perdiendo su credibilidad en el conflicto del Sáhara debido a los intentos de Marruecos por dejar pasar el tiempo, se empieza a temer que la ONU profundizá en el tema del Sáhara. Esta semana se han visto dos embarazosos fracasos. En Berlín había conversaciones "sin concluir" entre las dos partes mediadas por la ONU y el debate del Comité de la ONU de Descolonización acabó convirtiéndose en una farsa. En un comunicado de prensa de la ONU, un portavoz llegó a la conclusión de que "los últimos intentos de negociar para resolver las diferencias entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el territorio disputado de Sáhara Occidental acabaron 'sin concluir'". Las conversaciones directas entre las partes se realizaron en Berlín el viernes bajo el auspicio de James Baker III, el enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas. Después de pedirle algunos comentarios, el portavoz declaró que el Secretario General tendrá que determinar el estado del proceso de paz para ver si tendría algunas esperanzas en lo que a avances se refiere. El portavoz subrayó que "no estamos en ninguna posición ahora para analizar esta última ronda". La intención de la reunión era estudiar una manera de resolver los múltiples problemas de llevar a cabo el referéndum planeado para Sáhara. Para la realización del plan, la ONU ha puesto una misión de cascos azules en Sáhara, conocido por su acrónimo francés MINURSO. Su mandato actual acabará a finales de octubre, como la ONU deja muy claro últimamente en todos sus comunicados de prensa. Mientras que esto sucedía en Berlín, el debate del Comité de la ONU de Descolonización acabó convirtiéndose en una farsa vergonzosa. Mientras que el día anterior dominaron el discurso los defensores de la independencia saharaui, el viernes dominaron los conferenciantes pagados por el gobierno marroquí. El jueves, el representante marroquí en el Comité intentaba conseguir la exclusión del discurso del portavoz del polisario. Entonces el debate empezó a estar dominado por el asunto de si este portavoz tenía o no el derecho a participar. El viernes, el representante argelino intentaba hacer de la conferencia un debate sobre cuanto tiempo un conferenciante pro-marroquí tendría derecho para hablar y responder al turno de preguntas posterior. Fue una experiencia vergonzosa, recordando más a un jardín infantil que a una reunión diplomática. Acotaciones típicas del "debate" eran algunas de las siguientes:
Estas acotaciones resumen, de alguna manera, las reuniones del Comité, no dando mucha esperanza a una solución de la ONU respecto al Sáhara. El representante de Namibia, George Liswaniso, resumió bien la situación declarando que "su delegación estaba desilusionada por los últimos informes del Secretario General sobre el asunto del Sáhara Occidental, que dan un cierto aire de dudas sobre la realización del plan de la ONU. Namibia no puede sostener ningún otro acuerdo que el plan de las Naciones Unidas, y mucho menos algún plan que intente echar abajo las aspiraciones a la independencia del pueblo saharaui". Liswaniso obligó a la comunidad internacional a que "no abandone al pueblo de Sáhara Occidental". No obstante, la retórica de la ONU está dirigida precisamente en esta dirección. Los últimos intentos de hacer a los marroquíes y saharauis negociar una solución ellos mismos, desligándose de resoluciones anteriores de la ONU sobre la realización de un referéndum, se dirigen a la conclusión de que la ONU está buscando escaparse del asunto indefinido de Sáhara. En sus últimos documentos, la ONU está dejando demasiado claro que su misión acabará en octubre. Así, la política marroquí de dejar correr el tiempo parece tener
éxito, y como informó a la Comisión el jueves una representante del
Parlamento Europeo, Marruecos ha aprovechado inteligentemente la duración
de la tregua para conseguir una ventaja militar. La armada marroquí está
lista y el Polisario habla cada vez con más fuerza sobre una posible
ruptura de la tregua. Fuente: Basado en fuentes de la ONU
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