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afrol News, 23.06.2001 - El Frente POLISARIO, representante de la población del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, ha rechazado un nuevo plan de las Naciones Unidas para finalizar con el conflicto de la última colonia africana. El plan de la ONU abandona el plan aceptado mutualmente de celebrar un referéndum sobre la independencia y prepara a la ONU para retirarse del territorio disputado. En lugar de organizar el referéndum, que se viene preparando desde hace nueve años, a partir del alto del fuego de 1991, el plan del Enviado Especial del Secretario General de la ONU Kofi Annan, James Baker III, pide una autonomía saharaui dentro de las fronteras de Marruecos. Baker propone un llamamiento de la ONU para que se acepte el territorio como una parte de Marruecos, pero con considerable autonomía. El informe, escrito por el Enviado Baker, está firmado por el Secretario General de la ONU, Kofi Annan. El Secretario General, dejando claro que ya ha perdido la esperanza de una solución al prolongado conflicto saharaui, da así su incondicional apoyo al plan. Además, expresó que este sería "la última oportunidad" para encontrar una solución pacífica para el conflicto. Por otro lado, el portavoz del POLISARIO, Ibrahim Mokhtar, declaró a la prensa que el plan no respeta los derechos del pueblo saharaui. "Dadnos una autonomía", dijo, "tenemos que ser parte de ellos (Marruecos) y no lo somos". En este caso, lo que parece implicar es un posible retorno a las armas por parte del POLISARIO frente a la ocupación marroquí. "¿Qué alternativa nos queda? ¿Nos queréis dejar morir en los campos de refugiados?", manifestó Mokhtar. El plan de Baker incluye la autonomía para Sáhara Occidental dentro de Marruecos y en un plazo de cuatro años de autonomía se celebraría un referéndum para decidir el futuro del territorio: autonomía o independencia. El problema es que entonces, cualquiera que ha vivido en Sáhara Occidental más de un año podría votar sobre el futuro estado del país. La actual población de Sáhara Occidental es, en su mayoría, marroquíes, instalados allí a través de distintos subsidios otorgados por el gobierno marroquí para asegurar así su dominio en la zona. De esta forma, Marruecos puede tener fácilmente asegurado un "no" como respuesta a la independencia saharaui en el caso de que se celebrase el referéndum. Los preparativos para un referéndum sobre la autonomía de Sáhara Occidental se han venido llevando a cabo desde 1992, poco después de que un alto del fuego cesase las hostilidades abiertas que se habían venido produciendo desde que Marruecos ocupase la ex-colonia española desde su independencia en 1975. El conflicto ya ha acabado con la vida de aproximadamente 160.000 saharauis - una mayoría de la población - viviendo en los campos de refugiados durante décadas. El referéndum - una condición para el cese del fuego - iba a ser organizado por la ONU para establecer una solución final para el territorio en disputa. Marruecos, sin embargo, ha realizado todo lo posible para entorpecer el referéndum a través de argumentos continuos sobre quien tendría derecho a votar, paralizando así su implantación. Cada año, nueve en total, se retrasó el voto ya que Marruecos rechazó su materialización si la ONU no incluía unos 170.000 nombres marroquíes. El hecho de que la ONU se distancie del referéndum, que ha sido exigido por un gran número de resoluciones, se puede entender como un premio para Marruecos por su hábil política de entorpecimiento. UK Western Sahara Campaign, una de las múltiples organizaciones sosteniendo la lucha del POLISARIO en todo el mundo, dice en un comunicado que Baker "se va a la cama con Marruecos" con su propuesta. El portavoz de la organización, Richard Stanforth, dice que "la iniciativa representa una derrota personal de James Baker y el fracaso abatido de la ONU para implantar sus mismos acuerdos. Se habría gastado caso medio billón de dólares de gastos de la ONU y 10 años de trabajo de miles de oficiales de la ONU si Marruecos consigue lo que quiere". El Enviado Especial y anterior Secretario de Estado estadounidense, James Baker, que ha sido criticado ampliamente por su mal manejo de las conservaciones de paz y su larga ausencia durante las elecciones estadounidenses, ha perdido gradualmente la confianza de la parte saharaui. Su nuevo plan, que acaba de arrojar el consenso ya conseguido, ha sido así recibido con poca credibilidad dentro del POLISARIO. Solamente lo definen como una "propuesta marroquí" y refuerza sus preparaciones de volver a la fuerza armada. El POLISARIO ha manifestado en repetidas ocasiones que iría a la guerra si los saharauis no pueden ejercer "su derecho inalienable de autodeterminación e independencia", tal y como lo definió el Tribunal Internacional de Justicia en 1975. El plan de Baker de dar la razón a la política marroquí de entorpecimiento reabre las especulaciones sobre el deseo de la ONU de alejarse del conflicto saharaui, que nunca parece encontrar una solución. Baker, que conoce bien los planes del POLISARIO de volver a la lucha armada, parece haber entendido que sus esfuerzos en las negociaciones no le darán laureles. El plan de la ONU, entonces, recuerda más a un capitulación enfrente de las negociaciones que a una intención de ir hacia delante. Si se rompe el alto del fuego, los cascos azules de la ONU estarán en el primer vuelo de vuelta a casa, acabando finalmente su misión fracasada. La misión de la ONU ha sido extendida últimamente por intervalos notablemente cortos, indicando el deseo de la ONU de retirarse de la zona. Annan también ha gastado muchos esfuerzos explicando que no ve "ningún progreso en Sáhara Occidental" los últimos meses. El sábado se presentará la propuesta de Baker al Consejo de Seguridad de la ONU. Considerando la composición del Consejo, puede ser adoptado. Los colaboradores más fuertes del POLISARIO, así como la mayoría de los países africanos (la Organización de la Unidad Africana reconoce al POLISARIO como el gobierno de Sáhara Occidental) y países europeos, no tienen representación en el Consejo. Los que tienen el derecho al veto en el Consejo, como Francia (aliado de Marruecos) y EE.UU. (interesado en recortar los gastos de la ONU) probablemente sostendrán el plan de Baker. El representante del POLISARIO en la ONU, Ahmed Buhari, manifestó en una rueda de prensa su desaprobación al plan de Baker, escrito en el nombre de Kofi Annan. "Éste es un intento de forzar la mano al Consejo de Seguridad para aceptar una conspiración franco-marroquí vestida con el traje de Baker. No caeremos en la trampa".
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