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Informe del Secretario General sobre la situación relativa al Sáhara Occidental 19
de febrero, 2002
| Autor: Secretario General
de la ONU, Kofi Annan |
| Fecha:
19 de febrero, 2002 |
| Título:
Informe del Secretario General sobre la situación relativa al Sáhara Occidental |
| Referencia interna:
S/2002/178 |
| Idioma original:
Inglés |
| Relativo a:
Informe de Kofi Annan y su Enviado Personal, James Baker III, que propone
nuevas soluciones para la Misión de la ONU en Sáhara Occidental, que
lleva 11 años. Annan confirma su "decepción" sobre la falta de
progreso en el proceso de paz e indica qua la Misión de la ONU (MINURSO)
pueda retirarse de Sáhara si su Enviado no puede "exigir que una u otra de las partes, o ambas, hagan algo que no quieren voluntariamente hacer." |
| Fuente:
Sitio web de ARSO |
Informe del Secretario General sobre la situación
relativa al Sáhara Occidental
I. Introducción
1. Este informe se presenta en cumplimiento de lo dispuesto en la resolución 1380 (2001) del Consejo de Seguridad, de 27 de noviembre de 2001, en la que el Consejo, tomando nota de la carta que dirigí a su Presidente con fecha 12 de noviembre de 2001 (S/2001/1067), prorrogó el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) hasta el 28 de febrero de 2002. El Consejo también reafirmó su resolución 1359 (2001), de 29 de junio de 2001, y sus resoluciones anteriores sobre la cuestión del Sáhara Occidental y me pidió que lo mantuviera informado de todos los acontecimientos de importancia a ese respecto, presentándole un informe provisional a más tardar el 15 de enero. El Consejo me pidió que hiciera una evaluación de la situación y que, si procedía, le presentara recomendaciones sobre la composición y el mandato futuros de la misión. Este informe abarca los acontecimientos registrados desde la presentación al Consejo de mi informe provisional, de fecha 10 de enero de 2002 (S/2002/41).
II. Actividades del Enviado Personal del Secretario General
2. Los días 24 y 25 de enero de 2002, mi Enviado Personal, Sr.
James A. Baker III, visitó Marruecos, donde fue recibido en dos
ocasiones por Su Majestad el Rey Mohammed VI y por altos
funcionarios del Gobierno. El propósito de la visita de mi Enviado
Personal era informar a las autoridades marroquíes del rechazo por
parte de Argelia y el Frente POLISARIO del proyecto de acuerdo marco,
como el Presidente Abdelaziz Bouteflika le había reiterado durante
su visita al Instituto James Baker de Houston (Texas) el 2 de
noviembre de 2001, y de que, en opinión de mi Enviado Personal,
Argelia y el Frente POLISARIO estarían dispuestos a debatir o
negociar una división del Territorio como solución política a la
controversia relativa al Sáhara Occidental.
3. Mi Enviado Personal aprovechó su estancia en la región para
hacer una breve visita al cuartel general de la MINURSO en El Aaiún,
donde se entrevistó con mi Representante Especial, Sr. William Lacy
Swing, nombrado recientemente.
III. Acontecimientos sobre el terreno
A. ACTIVIDADES DE MI REPRESENTANTE ESPECIAL
4. Tras los encuentros introductorios mantenidos con las autoridades del
Gobierno marroquí en Rabat y los líderes del Frente POLISARIO en la zona de
Tinduf, mi Representante Especial hizo una visita introductoria a Argel del 14
al 17 de enero para reunirse con el Presidente Bouteflika y con altos
funcionarios del Gobierno de Argelia. Durante su estancia en Argel también se
entrevistó con funcionarios de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que
ejecutan programas de asistencia humanitaria en los campamentos de refugiados de
Tinduf. El 27 de enero se reunió en Casablanca con una delegación de altos
funcionarios del ACNUR para estudiar posibles medidas transfronterizas de
fomento de la confianza.
5. Posteriormente, el 17 de enero, mi Representante Especial visitó la zona
de Tinduf, donde se reunió con el Secretario General del Frente POLISARIO, Sr.
Mohamed Abdelaziz, y con otros dirigentes del Frente. Además, celebró en El
Aaiún varias reuniones con el Coordinador de Marruecos con la MINURSO. Estos
encuentros son consecuencia de los esfuerzos de mi Representante Especial por
mantener contactos periódicos con las partes.
6. Los días 13 y 14 de febrero, mi Representante Especial realizó su visita
introductoria a Mauritania donde se reunió con el Presidente de Mauritania,
Maaouya Ould Sid' Ahmed Taya, y con otros altos funcionarios de gobierno, así
como con el representante del ACNUR en Mauritania.
B. PROCESO DE APELACIONES
7. Desde que presenté mi último informe al Consejo (S/2002/41), la
Comisión de Identificación ha reducido su plantilla a 40 personas en total. Ha
seguido consolidando y cotejando todos los datos de las personas que solicitaron
participar en el referéndum, recopilados durante la identificación de dichas
personas y la presentación de apelaciones. La Comisión procedió a archivar
electrónicamente los expedientes personales y, al 31 de enero de 2002, el
número total de expedientes archivados tanto en el Territorio como en la zona
de Tinduf superaba los 43.000. La Comisión también ha iniciado un examen
técnico de las necesidades logísticas que surgirían si se reanudara el
proceso de apelación.
C. ASPECTOS MILITARES
8. Al 7 de febrero de 2002, el componente militar de la MINURSO seguía
manteniendo la dotación autorizada de 230 efectivos (véase el anexo). Bajo el
mando del General de Brigada Claude Buze (Bélgica), el componente militar
continuó supervisando la cesación del fuego entre el Real Ejército de
Marruecos y las fuerzas militares del Frente POLISARIO, que está en vigor desde
el 6 de septiembre de 1991. Es importante reiterar que desde que entró en vigor
la cesación del fuego y el establecimiento de la MINURSO, no se han reanudado
las hostilidades entre las partes, y no se han registrado sobre el terreno
indicios de que ninguna de las dos partes tenga intención de reanudarlas en un
futuro próximo. La MINURSO ha contribuido de forma importante a mantener la
cesación del fuego.
9. Durante el período de que se informa, la MINURSO siguió celebrando
conversaciones con el Frente POLISARIO en varios niveles, a fin de atenuar o
suprimir las restricciones impuestas por el Frente a la libertad de circulación
de los observadores militares de las Naciones Unidas al este de la muralla
defensiva de arena (berma) desde enero de 2001. Como ya comuniqué al Consejo (véanse
los documentos S/2001/148, S/2001/398, S/2001/613 y S/2002/41), normalmente no
se permite a las patrullas terrestres de la MINURSO acercarse a menos de 800
metros de las unidades de combate o los puestos de observación del Frente
POLISARIO y se les exige que vayan escoltadas en todo momento por oficiales de
enlace del Frente, que de hecho controlan los movimientos de la patrulla. Las
Naciones Unidas siguen sin tener acceso a grandes extensiones de terreno
situadas al sur y al este del destacamento de la MINURSO en Agwanit. Los
reconocimientos aéreos de la MINURSO continúan estando limitados a la zona
restringida de 30 kilómetros ubicada inmediatamente al este de la berma y han
de utilizar las rutas aéreas aprobadas por el Frente POLISARIO. Pese a los
esfuerzos realizados por la MINURSO, no se han conseguido avances significativos
en cuanto a la supresión de estas restricciones. Pido al Consejo de Seguridad
que se una a mi petición al Frente POLISARIO de que elimine las restricciones
sin demora.
10. En la zona situada al oeste de la berma, las patrullas militares de la
MINURSO siguieron visitando e inspeccionando las unidades terrestres del Real
Ejército de Marruecos con tamaño superior al de una compañía, de conformidad
con los acuerdos de cesación del fuego suscritos por la MINURSO y el Real
Ejército de Marruecos.
11. Como recordará el Consejo, en abril y mayo de 2001 las autoridades
militares de Marruecos habían iniciado los preparativos para construir una
carretera asfaltada en la zona de Guerguerat, en el extremo sudoccidental del
Territorio, en dirección a la frontera con Mauritania, pero posteriormente
Marruecos suspendió las obras a petición de varios Estados Miembros y de la
MINURSO. Desde entonces, la MINURSO ha llevado a cabo en la zona reconocimientos
periódicos por aire y tierra (el último reconocimiento aéreo tuvo lugar el 26
de enero de 2002 y el último reconocimiento por tierra se efectuó el 1° de
febrero de 2002), pero no ha descubierto indicios de que se estén realizando
más trabajos de construcción de carreteras.
D. ASPECTOS RELACIONADOS CON LA POLICIA CIVIL
12. Al 7 de febrero de 2002, el componente de policía civil de la MINURSO
constaba de 25 agentes (véase el anexo) bajo el mando del Inspector General Om
Prakash Rathor (India). Los agentes de la policía civil siguieron protegiendo
los archivos y los materiales confidenciales de los centros de la Comisión de
Identificación en El Aaiún y Tinduf. También se realizaron actividades de
adiestramiento, como las sesiones informativas impartidas por la Oficina de
Enlace del ACNUR en El Aaiún acerca del contenido de protección de la labor de
repatriación voluntaria y los instrumentos internacionales relativos a los
refugiados.
E. PREPARATIVOS PARA LA REPATRIACIÓN DE LOS REFUGIADOS SAHARAUIS
13. Durante el período de que se informa, el ACNUR siguió cumpliendo con
las responsabilidades derivadas de su mandato respecto de los refugiados del
Sáhara Occidental que se encuentran en los campamentos de Tinduf y coordinando
su labor con la MINURSO. Una delegación de altos funcionarios del ACNUR visitó
la región del 26 de enero al 2 de febrero de 2002 para debatir con Marruecos,
el Frente POLISARIO y Argelia, tras celebrar consultas con la MINURSO, las
posibles medidas transfronterizas de fomento de la confianza que podrían
adoptarse respecto de los refugiados saharauis. El Gobierno de Marruecos
aseguró a la delegación del ACNUR que en principio estaba dispuesto a aceptar
sus propuestas, siempre que las modalidades de aplicación se acordaran en una
etapa posterior. El Frente POLISARIO reiteró que estas actividades sólo
debían llevarse a cabo en el contexto del plan de arreglo (S/21360 y S/22464 y
Corr.1). El Gobierno de Argelia, si bien volvió a insistir en que apoyaba el
plan de arreglo, reafirmó su plena cooperación con el ACNUR, en particular en
lo referente a la aplicación prevista de medidas transfronterizas de fomento de
la confianza, siempre que los refugiados estuvieran de acuerdo.
14. El 26 de enero de 2002, el ACNUR celebró consultas con el Gobierno de
Argelia, el PMA, la Oficina Europea de Ayuda Humanitaria de Emergencia y sus
colaboradores en la ejecución para tratar cuestiones de interés mutuo
relativas a la puesta en práctica de su programa en 2002. Las limitaciones
financieras hicieron que a menudo escasearan los alimentos básicos destinados a
los refugiados saharauis, lo que siguió siendo un importante motivo de
preocupación para el ACNUR. A fin de resolver este problema, el ACNUR, en una
reunión que organizó junto con el PMA el 29 de enero de 2002 en Argel, hizo un
llamamiento para solicitar fondos que permitieran cubrir el lapso previsto de
tres meses en que no se dispondría de alimentos, hasta que llegaran los envíos
del PMA. Del 1° al 7 de febrero de 2002, una misión conjunta de evaluación
alimentaria del PMA y el ACNUR, acompañada por representantes del Gobierno
anfitrión y los países donantes, visitó los campamentos de Tinduf. Del 22 al
26 de enero de 2002, el ACNUR había enviado otra misión de investigación para
supervisar la situación de los refugiados saharauis en el norte de Mauritania.
15. La escasez de alimentos a que hacen frente los refugiados saharauis en
los campamentos de Tinduf suscita también gran preocupación. Hago una vez más
un llamamiento a la comunidad internacional a fin de que apoye generosamente al
ACNUR y al PMA para que puedan subsanar el deterioro de la situación
alimentaria entre los refugiados. Insto también encarecidamente a Marruecos y
al Frente POLISARIO a que acepten sin más demora colaborar cabalmente con el
ACNUR en la aplicación de las medidas de fomento de la confianza a las que
instó inicialmente el Consejo de Seguridad en su resolución 1238 (1999) y
luego en resoluciones ulteriores y que debieron haberse llevado a la práctica
hace ya tanto tiempo.
F. PRISIONEROS DE GUERRA, PERSONAS EN PARADERO DESCONOCIDO Y DETENIDOS
16. Como recordará el Consejo, el 2 de enero el Frente POLISARIO anunció la
liberación de 115 de los 1.477 prisioneros de guerra marroquíes que tenía en
su poder. Los prisioneros fueron repatriados el 17 de enero bajo los auspicios
del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Esto supone un avance
importante, al igual que los esfuerzos realizados por Marruecos para averiguar
el paradero de varios excombatientes del Frente POLISARIO y la amnistía que en
noviembre de 2001 concedió a 25 detenidos saharauis. Si estos gestos continúan
y se producen con más frecuencia, contribuirán a que las partes estén cada
vez más cerca de respetar las obligaciones contraídas en virtud del derecho
internacional.
17. En el ínterin, he pedido a mi Representante Especial que se mantenga en
contacto estrecho y periódico con todas las partes y siga proporcionando
asistencia al CICR y al ACNUR en el desempeño de sus esenciales tareas
humanitarias. A este respecto, querría recordar al Consejo que, hasta la fecha,
sigue habiendo unos 1.362 prisioneros de guerra marroquíes en relación con el
conflicto del Sáhara Occidental, la mayor parte de los cuales ha estado en
reclusión durante más de 20 años. Transcurridos más de 10 años desde la
entrada en vigor de la cesación del fuego, hace mucho ya que debían haber
quedado en libertad en virtud tanto del derecho internacional humanitario como
de los compromisos que contrajeron las partes a esos efectos. Tengo la esperanza
de que los miembros del Consejo se sumen a mí una vez más para instar al
Frente POLISARIO a poner en libertad sin más demora a todos los prisioneros de
guerra que quedan. Tengo también la esperanza de que ambas partes sigan
cooperando con las gestiones del CICR por resolver el problema del paradero de
todos los que han desaparecido desde que comenzó el conflicto.
G. ORGANIZACIÓN DE LA UNIDAD AFRICANA
18. La delegación de observación de la Organización de la Unidad Africana
(OUA) ante la MINURSO, encabezada por el Representante Superior de la
Organización, Embajador Yilma Tadesse (Etiopía), sigue El Aaiún prestando su
valioso apoyo y cooperación a la Misión. Deseo reiterar mi sincero
agradecimiento por esta contribución.
IV. Otros acontecimientos
19. El 29 de enero de 2002, el Asesor Jurídico respondió a la
carta que el Presidente del Consejo de Seguridad le había enviado
el 13 de noviembre de 2001 solicitándole, en nombre de los miembros
del Consejo, su opinión sobre la legalidad de los contratos
concertados por Marruecos con empresas petrolíferas extranjeras
para la exploración frente a las costas del Sáhara Occidental
(S/2002/161). En su carta de fecha 1° de febrero de 2002, el
Representante Permanente de Argelia me manifestó su opinión al
respecto (S/2002/144). Por su parte, el Representante del Frente
POLISARIO en Nueva York dirigió al Presidente del Consejo de
Seguridad dos cartas sobre el mismo tema con fecha 7 y 18 de febrero,
respectivamente, y el Representante Permanente de Marruecos expresó
sus opiniones en su carta de fecha 8 de febrero dirigida al
Presidente del Consejo de Seguridad (S/2002/153).
20. El 24 de diciembre de 2001, varios detenidos saharauis
iniciaron en la prisión de El Aaiún una huelga de hambre cuya
duración prevista era de tres meses. La huelga concluyó después
que las autoridades marroquíes adoptaran una serie de medidas
destinadas a reducir el hacinamiento de los reclusos, incluido el
traslado de algunos de ellos a otros centros penitenciarios. Varios
detenidos saharauis reanudaron la huelga de hambre el 24 de enero
pero la suspendieron al cabo de dos días.
V. Aspectos financieros
21. La Asamblea General, en su resolución 55/262, de 14 de junio
de 2001, consignó la suma de 48,8 millones de dólares, a razón de
4,1 millones al mes, para el mantenimiento de la MINURSO durante el
período comprendido entre el 1° de julio de 2001 y el 30 de junio
de 2002. Por lo que se refiere a la reducción del personal de la
Comisión de Identificación y a otros recortes de gastos conexos,
seguiré reevaluando las necesidades de recursos de la Misión y en
caso necesario, informaré a la Asamblea General de los ajustes
correspondientes.
22. Al 31 de enero de 2002, las cuotas impagadas de la cuenta
especial para la MINURSO ascendían a 60.973.533 dólares. El total
de las cuotas pendientes de pago para todas las operaciones de
mantenimiento de la paz hasta esa fecha era de 2.165.678.953
dólares.
VI. Evaluación de los avances realizados y los problemas habidos desde el nombramiento de mi Enviado Personal
23. En el informe que presenté al Consejo de Seguridad en junio
de 2001 (S/2001/613) describí con bastante detalle las dificultades
que las Naciones Unidas habían tenido en los últimos 10 años para
aplicar el plan de arreglo, unas dificultades que habían
interrumpido el proceso de identificación en numerosas ocasiones.
Después de un estancamiento especialmente prolongado del proceso,
desde fines de 1995 hasta principios de 1997, al asumir mis
funciones de Secretario General nombré al Sr. James A. Baker III
Enviado Personal en marzo de 1997 y le pedí que volviera a evaluar
si podía aplicarse el plan de arreglo. Después de visitar la
región y reunirse con los dirigentes de las dos partes y de los
países vecinos, el Sr. Baker me informó, de que, a pesar de las
dificultades y demoras del proceso, ninguna parte se había
manifestado dispuesta a aplicar una solución política distinta de
la del plan de arreglo.
24. Mi Enviado Personal consideró que la única manera viable de
evaluar si podía aplicarse el plan era organizar conversaciones
directas entre las partes. Sin embargo, era consciente de que las
gestiones que habían hecho las Naciones Unidas a lo largo de los
años para organizar esas conversaciones directas no habían tenido
éxito, sobre todo porque el Gobierno de Marruecos no había querido
reunirse con el Frente POLISARIO.
25. Cuando las partes se reunieron en Lisboa el 23 de junio de
1997, era la primera vez en muchos años que se veían para examinar
cuestiones sustantivas. Esa reunión duró sólo un día porque,
como pronto se puso en evidencia, las dos partes tuvieron
dificultades para aceptar las propuestas presentadas por mi Enviado
Personal para salvar sus diferencias sobre la reanudación del
proceso de identificación y sus representantes tuvieron que
consultar a sus superiores antes de dar una respuesta. Esta
situación se repitió en las tres rondas sucesivas de
conversaciones directas celebradas en 1997. Ninguna de esas rondas
duró más de un día y medio porque las partes se mostraban muy
poco dispuestas a aceptar las propuestas presentadas para acercar
sus posiciones acerca de las cuestiones que las separaban e
impedían la aplicación del plan de arreglo y, además, sus
representantes debían interrumpir las conversaciones y reunirse con
sus superiores antes de iniciar la próxima ronda de conversaciones,
en la que presentaban solicitudes para modificar las propuestas
presentadas. Sin embargo, gracias a los incansables esfuerzos y a la
perseverancia de mi Enviado Personal y de su equipo, se llegó a un
acuerdo sobre todas las cuestiones que separaban a las partes, y
durante la última ronda de conversaciones celebrada en Houston del
14 al 16 de septiembre de 1997, entraron en vigor los acuerdos de
Houston, Texas, que preveían la reanudación del proceso de
identificación y, en consecuencia, la aplicación del plan de
arreglo.
26. En los párrafos 27 a 29 de mi informe de junio de 2001
(S/2001/613) describí las dificultades encontradas para seguir y
concluir el proceso de identificación y expuse las cuestiones
fundamentales que quedaban por resolver, a pesar de que ya se
habían concertado los acuerdos de Houston. Como se indica en el
informe, desde que concluyó el proceso de identificación a fines
de 1999, se han presentado a la MINURSO 131.038 apelaciones en
total, por lo que el proceso de apelación promete ser incluso más
prolongado, engorroso y contencioso que la identificación en sí.
27. Ante estas circunstancias, a principios de 2000 pedí a mi
Enviado Personal que celebrara nuevas consultas con las partes y los
países vecinos. Después de visitar la región del 8 al 11 de abril
y establecer contactos preliminares con todos los interesados, mi
Enviado Personal me comunicó que debía organizar otra reunión
directa entre las partes para que examinaran los problemas
relacionados con la aplicación del plan de arreglo (S/21360 y
S/22464 y Corr.1) y los acuerdos de Houston (S/1997/742, anexos I a
III), y también para que estudiaran la posibilidad de adoptar otras
estrategias.
28. La primera de esas reuniones se celebró el 14 de mayo de
2000 en Londres. En esa reunión, a la que asistieron los países
vecinos de Argelia y Mauritania, no pudieron resolverse los
problemas que separaban a las partes. Al final, mi Enviado Personal
invitó a las partes a que, en la próxima reunión, presentaran
propuestas concretas mutuamente aceptables para solucionar los
múltiples problemas del plan de arreglo, o bien que estuvieran
preparadas para examinar otros medios de encontrar una solución
puntual, duradera y convenida de su controversia sobre el Sáhara
Occidental.
29. Durante la segunda reunión, celebrada en Londres el 28 de
junio de 2000, cada una de las partes describió diversas cuestiones,
sobre todo relativas al proceso de apelaciones y a la repatriación
de los refugiados, que a su juicio planteaban dificultades para
aplicar el plan. Sin embargo, ninguna de ellas presentó propuestas
concretas mutuamente aceptables para resolver los problemas
múltiples del plan de arreglo. Además, mi Enviado Personal indicó
que, a su juicio, quedaban otras cuestiones por resolver, como el
cumplimiento de los resultados del referéndum, la liberación de
los prisioneros de guerra y los detenidos políticos del Sáhara y
los posibles problemas relacionados con la aplicación del código
de conducta para la campaña del referéndum.
30. Asimismo, mi Enviado Personal expresó preocupación porque
las partes todavía no habían celebrado negociaciones para intentar
solucionar esos problemas debido a su gran animosidad. A su juicio,
ninguna de las partes estaba dispuesta a abandonar la idea de que
"el ganador se lo llevaría todo" ni a examinar ninguna
solución política que les permitiera obtener parte de lo que
deseaban. Después de pedir a las partes que formularan propuestas
concretas para salvar sus diferencias y de no recibir ninguna, mi
Enviado Personal manifestó que la reunión, en vez de ayudar a
resolver problemas, había sido contraproducente porque había
intensificado las diferencias entre las partes.
31. Sin embargo, mi Enviado Personal estimaba que sólo podía
llegarse a una solución política mediante el diálogo directo
entre las partes y les pidió que se reunieran de nuevo para
intentar encontrar una solución política. Se reiteró a las partes
que, si decidían examinar una solución política distinta del plan
de arreglo, ello no iría en perjuicio de su posición definitiva
pues, según las normas de las consultas nada se consideraría
acordado hasta que se llegara a un acuerdo general.
32. La tercera reunión entre las partes se celebró con los
auspicios de mi Enviado Personal en Berlín el 28 de septiembre de
2000. Cuando se examinó el estado del plan de arreglo, las dos
partes reiteraron sus diferentes posiciones; [las dos partes, sin
embargo, prometieron que cooperarían con las Naciones Unidas. Mi
Enviado Personal señaló a las partes que había oído los mismos
argumentos y promesas de cooperación desde 1997 y manifestó su
escepticismo respecto de la validez de esas promesas.
33. Recordó que, al comienzo de la reunión, había preguntado a
las partes si habían modificado su posición respecto de alguna
cuestión. A su juicio, ambas carecían de la voluntad política
necesaria. Les reiteró que había muchas formas de lograr la libre
determinación: podía alcanzarse con la guerra o la revolución,
con la celebración de elecciones, para lo cual hacía falta buena
voluntad, o con un acuerdo, como habían hecho otras partes en otras
controversias. Cuando mi Enviado Personal les preguntó si estarían
dispuestas a emprender esta última vía sin abandonar el plan de
arreglo, las dos partes reiteraron su adhesión al plan. No obstante,
expresaron diferencias fundamentales y distintas percepciones para
aplicarlo correctamente.
34. Mi Enviado Personal les sugirió que estudiaran la forma de
adelantar el proceso de apelaciones, como deseaba el Frente
POLISARIO, y que al mismo tiempo intentaran encontrar una solución
política aceptable para ambas, de conformidad con lo solicitado por
el Consejo de Seguridad en la resolución 1309 (2000). La
delegación de Marruecos señaló que la cuestión de las
apelaciones se había examinado exhaustivamente y ya no quedaba nada
que decir. A juicio de Marruecos, se había llegado a un punto
muerto sobre esta cuestión, no sobre los detalles técnicos sino
sobre los principios aplicables.
35. Mi Enviado Personal preguntó a las partes si, sin abandonar
el plan de arreglo, estarían dispuestas a intentar encontrar una
solución política que tal vez se confirmara con un referéndum. El
Frente POLISARIO respondió que no estaba dispuesto a examinar una
vía distinta a la del plan de arreglo. Por su parte, la delegación
de Marruecos dijo que estaría dispuesta a iniciar un diálogo
sincero y franco con el Frente POLISARIO, con ayuda de mi Enviado
Personal, para encontrar una solución duradera y definitiva que
tuviera en cuenta la soberanía y la integridad territorial de
Marruecos, así como las circunstancias de la región, en
cumplimiento de los principios democráticos y de descentralización
que Marruecos deseaba formular y aplicar, en primer lugar en la
región del Sáhara.
36. El Frente POLISARIO rechazó la propuesta de Marruecos y
reiteró que sólo estaba dispuesto a cooperar y a participar en un
diálogo que tuviera en cuenta el plan de arreglo.
37. Al concluir esas consultas, mi Enviado Personal expresó la
opinión, con la que estuve de acuerdo, de que si se celebraban
nuevas reuniones entre las partes no se llegaría a encontrar una
solución política, e incluso que tales reuniones podrían ser
contraproducentes, a menos que el Gobierno de Marruecos, en calidad
de Potencia administradora del Territorio estuviera dispuesto a
ofrecer o a apoyar la delegación de cierto grado de autoridad en
favor de todos los habitantes y antiguos habitantes del Territorio
de forma genuina, sustantiva y acorde con las normas internacionales.
38. No fue hasta transcurridos seis meses, durante la primavera
de 2001, que mi Enviado Personal pudo determinar que Marruecos, en
calidad de Potencia administradora del Sáhara Occidental, apoyaría
un proyecto de acuerdo marco sobre el estatuto del Sáhara
Occidental (S/2001/613, anexo I), en el que se preveía la
delegación de autoridad en los habitantes del Territorio y se
determinaba que el estatuto definitivo se decidiría en un
referéndum cinco años después. Después de comprobar que el
Gobierno de Marruecos estaba dispuesto a apoyar el proyecto de
acuerdo marco, mi Enviado Personal lo presentó al Gobierno de
Argelia y al Frente POLISARIO. El Consejo de Seguridad tuvo la
oportunidad de examinar las opiniones del Gobierno de Argelia y del
Frente POLISARIO, contenidas en un anexo de mi informe (S/2001/613,
anexos II y IV).
39. Debido a las firmes reservas expresadas por el Gobierno de
Argelia y a la falta de voluntad del Frente POLISARIO para examinar
el proyecto de acuerdo marco, en su resolución 1359 (2001), el
Consejo de Seguridad apoyó mi propuesta de invitar a todas las
partes a reunirse directamente o a celebrar conversaciones
indirectas bajo los auspicios de mi Enviado Personal a fin de
examinar el proyecto de acuerdo marco y negociar cualesquiera
modificaciones concretas que desearan introducir en él. El Consejo
también instó a las partes a que examinaran otras propuestas para
alcanzar una solución política que pudieran presentar las partes
para llegar a un acuerdo mutuamente aceptable. En la resolución, el
Consejo afirmó que, mientras se celebraran esas conversaciones, se
examinarían las propuestas presentadas por el Frente POLISARIO con
el fin de superar los obstáculos que impedían la aplicación del
plan de arreglo.
40. Después de que se aprobara la resolución 1359 (2001), mi
Enviado Personal se reunió con representantes de alto nivel del
Frente POLISARIO, el Gobierno de Argelia y el Gobierno de Mauritania
en Pinedale, Wyoming, en agosto de 2001. Ni el Gobierno de Argelia
ni el Frente POLISARIO se mostraron dispuestos a examinar en detalle
el proyecto de acuerdo marco, a pesar de que el Gobierno de
Marruecos les había indicado a través de mi Enviado Personal que
se mostraría flexible. En vista de las respuestas del Gobierno de
Argelia y el Frente POLISARIO, que rechazaron el proyecto de acuerdo
marco (S/2002/41, anexos I y II), mi Enviado Personal no cree que
exista ninguna posibilidad de que las partes acepten voluntariamente
este enfoque para resolver su controversia sobre el Sáhara
Occidental. Además, a su juicio, con el que estoy de acuerdo, la
propuesta presentada por Argelia en lugar del proyecto de acuerdo
marco, según la cual las Naciones Unidas asumirían la soberanía
del Sáhara Occidental para aplicar disposiciones que parecen ser
idénticas a las del plan de arreglo, no tiene más posibilidades
que el plan de arreglo de lograr una solución pronta, duradera y
convenida de la controversia sobre el Sáhara Occidental.
41. Posteriormente, y tal como se indica en el párrafo 2 del
presente informe, mi Enviado Personal se reunió con el Presidente
Bouteflika y con altos funcionarios del Gobierno de Argelia el 2 de
noviembre de 2001 en el James Baker Institute en Houston, Texas, y
se reunió luego dos veces con el Rey Mohammed VI y altos
funcionarios del Gobierno de Marruecos en ese país en los días 24
y 25 de enero de 2002.
42. Por solicitud mía, mi Enviado Personal aceptó hace casi
cinco años tratar de ayudar a encontrar una solución a la
controversia relativa al Sáhara Occidental. Como queda de
manifiesto en el presente informe y en mis informes anteriores al
Consejo de Seguridad, ha trabajado incansablemente en ese período.
Recientemente me ha reafirmado su decepción por el hecho de que no
se esté avanzando hacia el logro de una solución al problema del
Sáhara Occidental, solución absolutamente necesaria para la paz,
la estabilidad y la prosperidad a largo plazo en la región del
Magreb.
VII. Observaciones y recomendaciones
43. Las partes, a pesar de que afirman lo contrario, no han
estado dispuestas a cooperar plenamente con las Naciones Unidas a
poner en práctica el plan de arreglo ni a negociar una solución
política pronta, duradera y convenida de su controversia respecto
del Sáhara Occidental.
44. Como se indica en mi informe de junio de 2001 (S/2001/613,
párr. 52), mi Enviado Personal es de la opinión de que, sobre la
base de la evaluación de lo que se ha hecho en las Naciones Unidas
en los 10 últimos años para tratar de llevar a la práctica el
plan de arreglo, incluidos los casi cinco años en que ha tenido
participación en esa labor, es sumamente improbable que el plan de
arreglo, en su forma actual, pueda ponerse en práctica de una
manera que culmine en una solución pronta, duradera y convenida de
la controversia respecto del Sáhara Occidental.
45. A juicio de mi Enviado Personal, y a pesar de que hay
indicios de que Marruecos tiene disposición a negociar, no tiene
sentido seguir examinando por el momento, salvo lo indicado en el
párrafo 49 del presente informe, el proyecto de acuerdo marco ya
que ni el Gobierno de Argelia ni el Frente POLISARIO están
dispuestos a participar en ese examen.
46. También a juicio de mi Enviado Personal, y a pesar de las
indicaciones de que hay en Argelia y el Frente POLISARIO
disposición a negociar una posible división del Territorio, no
tiene sentido seguir considerándolo por el momento, salvo lo
indicado en el párrafo 50 del presente informe, ya que el Gobierno
de Marruecos no está dispuesto a hacerlo aunque había llegado a un
acuerdo similar con el Gobierno de Mauritania en 1976. Estoy de
acuerdo con las opiniones de mi Enviado Personal expresadas en los
dos párrafos precedentes y en el presente.
47. Nos encontramos en este momento ante una situación más bien
desalentadora en cuanto al futuro del proceso de paz en el Sáhara
Occidental. A juicio de mi Enviado Personal y el mío, hay cuatro
opciones que el Consejo de Seguridad puede considerar a la luz de la
evaluación, pesimista pero realista, que antecede.
48. Como primera opción, las Naciones Unidas podrían una vez
más volver a tratar de llevar a la práctica el plan de arreglo,
pero sin exigir el consentimiento de ambas partes antes de tomar una
medida. Ello comenzaría con el proceso de apelaciones, pero incluso
con este sistema, las Naciones Unidas harían frente en los
próximos años a la mayor parte de los problemas y obstáculos con
que han tropezado en los diez años anteriores. Marruecos ha
expresado que no está dispuesto a seguir con el plan de arreglo;
las Naciones Unidas no podrían celebrar un referendo libre y limpio
cuyos resultados aceptaran ambas partes y de todas maneras no
habría un mecanismo para obligar a poner en práctica los
resultados del referendo. En esta opción, se reforzaría la
Comisión de Identificación de la MINURSO y, de hecho, aumentaría
la magnitud general de la operación.
49. Como segunda opción, mi Enviado Personal podría emprender
una revisión del proyecto de acuerdo marco, teniendo en cuenta las
observaciones expresadas por las partes y por otros que tienen
experiencia en este tipo de documentos. Sin embargo, en este caso,
mi Enviado Personal no recabaría el asentimiento de las partes como
se ha hecho en el pasado con respecto al plan de arreglo y al
proyecto de acuerdo marco. El acuerdo marco, en su forma revisada,
sería presentado al Consejo de Seguridad y éste lo sometería
luego a las partes en la inteligencia de que no estaría sujeto a
negociación. Si el Consejo de Seguridad conviniera en esta opción,
sería posible reducir más la MINURSO.
50. Como tercera opción, el Consejo de Seguridad podría pedir a
mi Enviado Personal que tratara por última vez de determinar con
las partes si estarían o no dispuestas a considerar, bajo sus
auspicios y mediante conversaciones directas o indirectas, una
posible división del Territorio, en la inteligencia de que no se
decidiría nada hasta que quedara decidido todo. Si el Consejo de
Seguridad se inclinase por esta opción y en el caso de que las
partes no estuviesen dispuestas a llegar a un acuerdo respecto de
una división del Territorio para el 1° de noviembre de 2002, o no
pudieran hacerlo, se pediría también a mi Enviado Personal que les
presentase posteriormente una propuesta de división del Territorio
que sería sometida también al Consejo de Seguridad. El Consejo de
Seguridad sometería esta propuesta a las partes en el entendimiento
de que no estaría sujeta a negociación. Esta forma de llegar a una
solución política daría a cada una de las partes algo de lo que
quiere, pero no todo, y seguiría el precedente, aunque no
necesariamente los mismos arreglos territoriales, de la división
convenida en 1976 entre Marruecos y Mauritania. Si el Consejo de
Seguridad se inclinase por esta opción, la MINURSO podría mantener
su tamaño actual e incluso reducirse más.
51. Como cuarta opción, el Consejo de Seguridad podría decidir
que se pusiera término a la MINURSO y reconocer de esa manera que,
después de más de once años y después de gastar sumas de dinero
cercanas a los 500 millones de dólares, las Naciones Unidas no van
a resolver el problema del Sáhara Occidental sin exigir que una u
otra de las partes, o ambas, hagan algo que no quieren
voluntariamente hacer.
52. Soy consciente de que ninguna de las opciones que anteceden
parecerán ideales a todas las partes y a los países interesados. A
fin de dar al Consejo de Seguridad tiempo para llegar a una
decisión, recomiendo que se prorrogue el mandato de la MINURSO
otros dos meses, hasta el 30 de abril de 2002.
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