Congo Kinshasa | Tanzania Mujer | Sociedad Signos positivos de igualdad de género en los campamentos de refugiados de Tanzaniaafrol News, 25 de Noviembre de 2003 - Las labores de información que están llevando a cabo mujeres activistas en el campamento de refugiados de Lugufu, Tanzania, están conllevando un fuerte impacto. Se ha conseguido un espectacular aumento de interés de las niñas para que acudan a la escuela. Se ha alcanzado un 90 por ciento de asistencia escolar y los refugiados congoleños están recibiendo información sobre las consecuencias de los matrimonios prematuros.
Informes del alto comisionado de Naciones Unidas para los refugidos (ACNUR) alaban los progresos conseguidos en el campamento de refugiados de Lugufu. Kiza Mpondamali, una mujer congoleña de mediana edad en el campamento, lucha por "impulsar la lucha contra la discriminación de las mujeres y las niñas e impulsar a los padres a que envíen a sus hijas a la escuela", informa la agencia de la ONU.
Un año después de que Mpondamali comenzase su campaña, más del 90 por ciento de los niños en edad escolar en el campo de refugiados de Lugufu - tanto niñas como niños - acuden hoy en día a las escuelas en el campamento. Pero los esfuerzos de dar a las niñas una educación con la misma calidad no se quedan aquí.
En Lugufu, como en muchos otros campamentos de refugiados en toda África, la inscripción de las niñas refugiadas en la escuela desciende constantemente, ya que se trasladan con más frecuencia, informa ACNUR. "Muchas evitan la escuela al casarse mientras que otras son mantenidas en el país por las familias que las necesitan para realizar las tareas domésticas y ocuparse de los hermanos más pequeños".
Según estudiantes en una de las escuelas del campamento, muchas de las niñas faltan también rutinariamente a la escuela y cuando acuden, están agotadas después de largas horas de trabajo doméstico y duermen en clase. A la edad de quince años, la mayoría de las niñas ya están casadas y algunas tienen sus propios niños a los que atender.
Este año, por lo tanto, Mpondamali y su equipo ha dedicado todos sus esfuerzos a intentar que las niñas refugiadas tengan una formación. "Si una niña no acude a la escuela, la seguimos", declara a ACNUR. "Si abandona la escuela para casarse, hablamos con la chica y sus padres".
Los problemas del matrimonio y el embarazo prematuros continúan aumentando el número de niñas que no reciben educación. Al mismo tiempo, según los informes de la agencia de la ONU, hay un problema más general en los campamentos. "Mientras que la campaña de inscripción en la escuela ha animado a más niños refugiados, particularmente las chicas, a asistir a la escuela, las escuelas de los campamentos no pueden hacer frente a esta demanda adicional".
Las mujeres activistas conducidas por Mpondamali no se detienen en su lucha por asegurar una mejor educación a las niñas refugiadas congoleñas. También se han centrado en las condiciones de vida para estas jóvenes mujeres casadas en los campamentos, que, en un fuerte grado, son víctimas de la violencia doméstica.
El equipo ha discutido el problema con la comunidad de refugiados, animando a las mujeres a que denuncien los casos de violencia doméstica y busquen la ayuda de los consejeros en el campamento.
Coincidiendo con el día internacional para la eliminación de la violencia doméstica, que se celebra hoy, se va a iniciar una campaña de 16 días en el campamento. Los movilizadores de la campaña - entre ellos bailarines y músicos - recitarán canciones con el tema de la campaña, entre otras actividades previstas para difundir el mensaje.
Para Mpondamali, el aumento de los casos divulgados de abusos es una buena señal. "La comunidad está preparada para reconocer que hay un problema y está avanzando al divulgarlo" explica a ACNUR. Sin embargo, "cambiar el comportamiento de un individuo en una hora es difícil", añade, refiriéndose a las sesiones de varias horas que llevan a cabo en docenas de lugares en el campamento de Lugufu.
El extenso campamento de Lugufu fue instalado en 1997 para dar refugio a los millares de congoleños que habían huido del conflicto en la región de Kivu, este de Congo Kinshasa. Según la agencia de la ONU que opera el campo, la población actual de refugiados es de 91.642 hombres, mujeres y niños congoleños. Mpondamali y su equipo se están cerciorando de que esta "ciudad congoleña" pueda producir un cierto grado de progreso mientras esperan épocas mejores en Congo Kinshasa.
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