Suazilandia Política | Sociedad La afición al lujo del Rey de Swazilandia vuelve a provocar al paísafrol News, 14 de Diciembre de 2004 - Mientras Swazilandia está viviendo la peor crisis de su historia, el despilfarro de su Rey Mswati III, provoca el enfado de la comunidad local e internacional. El último capricho real ha sido la compra de un nuevo coche, por un valor de 500.000 dólares. Las protestas no han tardado en llegar por parte de los donantes internacionales, que no encuentran financiación para este país dados los escándalos por los excesivos gastos de la familia real.
Swazilandia está viviendo la peor crisis de toda su historia. Dos terceras partes de la población están viviendo con menos de un dólar al día. Los años de sequía han aumentado la tasa de desnutrición infantil. Ningún país en el mundo tiene tasas más altas de infección de VIH que Swazilandia; alrededor del 40 por ciento. La población, de este modo, depende totalmente de la voluntad de donantes extranjeros.
Esta voluntad, sin embargo, se está desmenuzando. "El gran despilfarrador de Swazilandia lo hace de nuevo", era el título que el lunes dedicaba en su portada el principal diario de Sudáfrica, 'Mail and Guardian', al Rey de Swazilandia. Y es que no se necesitan más explicaciones para entender a quien se refiere. El Rey Mswati III tiene una conocida fama de despilfarrar dinero mientras la población de su país sufre a causa del hambre.
Esta vez, el Rey Mswati, de 36 años de edad, ha pasado 500.000 dólares por un nuevo coche. El modelo, un DaimlerChrysler Maybach 62, incluye todos los posibles extras de lujo que se puedan imaginar, como un refrigerador o un equipo DVD. La compra se realizó la semana pasada, pero no ha sido conocida hasta el domingo, cuando la prensa británica la sacó a la luz.
El lunes, la clase política swazi y representantes de la comunidad internacional de donantes han protestado ante la excesiva afición al lujo del monarca. "Es desconcertante que un jefe de estado pueda comprar un coche de 500.000 dólares cuando su nación está sobreviviendo gracias a la ayuda alimentaria", denunció Mario Masuku, líder del grupo de oposición Movimiento democrático del pueblo unido, en declaraciones a la agencia estadounidense AP.
También representantes de donantes internacionales han reaccionado negativamente ante el nuevo capricho del rey swazi, quien anteriormente había prometido utilizar más dinero en la pobreza de su población que en sus lujos privados. La mayor parte de la ayuda extranjera a Swazilandia está actualmente canalizada a través de agencias de la ONU como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que proporciona alimentos a más de 100.000 swazis y de otras agencias que trabajan contra la crisis que vive el país a causa del SIDA.
En enero de este año, agencias internacionales de ayuda condenaron los planes del gobierno de gastar más de 14 millones de dólares para construir nuevos palacios para cada una de las 11 esposas del Rey Mswati. Trabajadores de agencias humanitarias confirmaban ya entonces que se había hecho difícil conseguir financiación para ayudar a la población de Swazilandia debido a todos los escándalos que rodean a los excesivos gastos de la familia real.
Hace un año, Swazilandia ocupaba los titulares de la prensa internacional cuando las tías del Rey Mswati se quejaron porque consideraban que las nuevas viviendas de lujo construidas para ellas eran inferiores al estándar apropiado para las muchas viudas del anterior Rey Sobhuza. Las viudas y los príncipes swazi también se quejaron de que los BMW de lujo que el gobierno había comprado para ellos con el dinero de los contribuyentes no eran "suficientes".
En octubre de 2002, el parlamento de Swazilandia rechazó la petición de financiar la compre de un avión de lujo - valorado en 45 millones de dólares - para el uso personal de Mswati III, tras las fuertes protestas nacionales e internacionales que se produjeron también entonces. 45 millones de dólares equivalen a dos presupuestos anuales de sanidad en Swazilandia.
En febrero de este año, el Primer Ministro de Swazilandia, Themba Dlamini, declaró que en el país el estado de desastre nacional debido a los efectos de la sequía y de la pandemia del VIH/SIDA. Prometió que se dirigirían más recursos estatales a la crisis humanitaria y que el gasto del gobierno se haría más transparente.
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