Mozambique Política | Sociedad Afonso Dhlakama, eterno líder de la oposición en Mozambique | Afonso Dhlakama, líder de Renamo | Misanet / Savana, 17 de Enero de 2005 - Con mayor o menor fraude, el líder de la oposición en Mozambique, Afonso Dhlakama, perdió el plebiscito presidencial de 2004. Y este fue también su peor resultado desde 1994. En las democracias occidentales es habitual que los líderes derrotados dimitan. Pero en un país en el que los responsables políticos permanecen a cal y canto en sus puestos, es poco probable que esto ocurra.
Ni siquiera para quien habitualmente le gusta calificarse como uno de los progenitores de la emergente democracia mozambiqueña.
En honor a la verdad, Dhlakama no es un cualquiera. Es un corredor de fondo, es un sobreviviente. De las luchas internas que llevaron al asesinato de Orlando Cristina y al fusilamiento de los Bombas, su estrategia fue crearse un liderazgo basado en los disidentes de Frelimo presos en Niassa y el pulimento que podrían trazar en Renamo los disidentes en Europa y Estados Unidos.
Dhlakama sobrevivió a la independencia de Zimbabwe, a la muerte de Matsangaíssa, a los bombardeos masivos emprendidos por las tropas de Mugabe.
Cuando el 4 de octubre de 1992 el Acuerdo de Paz estableció un cese el fuego entre las partes beligerantes, la guerra acabó, al mismo tiempo que los detractores de Dhlakama insistían en la clave de descontrol de sus fuerzas.
En Lisboa, después de las elecciones 1994, los especialistas de una empresa dedicada a comunicación e imagen opinaban que Dhlakama es un verdadero “animal político”.
Si lo es, tendrá una vez más que demostrarlo, pues poco le sirvió la desventaja de medios con que partió para la última cita electoral y la mala voluntad de la comunicación televisiva que todo hizo para no mostrar al electorado el poder de comunicación de quien sigue siendo el líder de la oposición.
Hay heridas internas que más pronto o más tarde tendrán que ser abordadas. El fracaso en el sur, donde hay un electorado tan crítico y tan cansado del actual poder como en el resto del país, tiene que ser abordado. La herencia de la guerra que continúa presente en el sur, también sigue siendo un inconveniente para mayores adherencias a su militancia. Se sabe de las cobras y lagartos que tuvieron que engullir las figuras de la Unión Electoral para establecer la alianza que les garantizó el acceso al parlamento. Sabemos ahora más del calvario Namburete.
¿Pero será que el líder de Renamo va a desprenderse pronto de su imagen original para confinar a un partido conservador moderno, conforme a los cánones políticos tradicionales o dar un giro hacia la izquierda populista, dado el propio conservadurismo de la actual Frelimo en el poder?
El liderazgo es menos problemático. El poder y su ejercicio existían en África antes de la llegada de los colonizadores y mucho de lo que hoy se caracteriza como imperfección democrática resulta de una herencia que, salvo en un brote de confrontación efectiva con los modelos tradicionales de liderazgo, no consiguió subvertir totalmente.
En la actual coyuntura, Renamo sólo puede ser fuerte con un líder fuerte, aunque su debilitamiento pudiese llevar a una de las herejías del sistema político actual. En ausencia de un “enemigo externo” fuerte, de Frelimo podría finalmente surgir el movimiento de fondo alternativo al “sector gangsterizado” con el que tantos discordian, pero no tiene coraje para luchar por ello.
Desde ya, Dhlakama se aferra a la imagen de Lula da Silva, elegido a la cuarta disputa por un pleito presidencial.
Veremos la travesía de desierto de corredor de fondo de Chibabava.
Por Fernando Lima, Presidente, Mediacoop, Mozambique © Savana / afrol News - Reciba alertas de noticias de Mozambique - Reciba alertas de noticias de Política - Reciba alertas de noticias de Sociedad
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