Uganda Política | Derechos Humanos MSF denuncia la "situación catastrófica" en Uganda tras dos décadas de conflictoafrol News, 23 de Febrero de 2006 - Con motivo de la celebración, hoy, de las primeras elecciones democráticas en 20 años en Uganda, la organización Médicos sin Fronteras (MSF), presente en el país, ha denunciado la situación humanitaria que vive el país, tras dos décadas de guerra de baja intensidad.
Durante dos décadas, los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) se han opuesto a las fuerzas de seguridad ugandeses, librando una guerra de baja intensidad. Autores del rapto de más de 20.000 niños en estos últimos 20 años, el LRA actualmente tiene menos de 2.000 soldados y, sin embargo, aunque su fuerza pueda ser pequeña, con ataques regulares y a menudo terribles contra la población civil continúan infundiendo el miedo, recuerda la organización.
En 1997, el gobierno de Uganda, aludiendo a la amenaza que suponía el LRA, exhortó a la población del norte del país a reagrupase en campos tras producirse horribles masacres. Según el gobierno, el objetivo de esta acción era ofrecer protección a una población que vivía demasiado dispersa para poder defenderla con facilidad, durante un conflicto que básicamente tenía lugar en zonas rurales.
Casi 10 años más tarde, cerca de 1,6 millones de personas todavía se consume en unos 200 campos, dependiendo para su supervivencia casi completamente de la asistencia externa. La protección ofrecida en los campos no es más que un ilusión. La violencia está en todas partes y ninguno de los actores en el conflicto se salva. Incluso dentro de los propios campos, alimentada por la frustración, la violencia social forma parte de la vida diaria.
En el centro de salud del campo de Lalogi, MSF trata cerca de 20 casos de violencia al mes. Únicamente una minoría de estos casos se debe directamente al conflicto.
“No resulta exagerado afirmar que en los últimos 20 años, el tejido social se ha resquebrajado”, explica Amaia Esparza, coordinadora general de MSF. “El efecto de vivir en los campos ha despojado a muchas personas de su vida. El alcoholismo es generalizado y la violencia, especialmente la violencia doméstica, es muy frecuente. Nos ocupamos sólo de la punta del iceberg. Un estudio realizado por MSF en diciembre de 2004 señala que la depresión es algo patente entre los desplazados. En los campos, las personas no viven, sino que sobreviven, sólo eso”.
La organización denuncia que, debido a una mezcla de negligencia e incapacidad por parte del gobierno, la calidad de la atención sanitaria en los campos mayoritariamente depende de las agencias de ayuda, lo que significa que esta calidad varía enormemente de un campo a otro. Cuando existen centros de salud gubernamentales, el absentismo y la falta de medicamentos son la norma.
"Ante la ausencia de supervisión, el personal opta por no acudir a trabajar a estos lugares tan inseguros y precarios. Actualmente MSF proporciona atención básica de salud a través de clínicas en 19 campos en tres distritos al norte del país. Las necesidades son enormes. En cinco campos en el distrito de Kitgum, MSF realiza alrededor de 6.000 consultas médicas al mes. En un centro para niños con malnutrición severa en la ciudad de Lira hay ingresados más de 100 niños", informa MSF.
Para la organización, "directa o indirectamente relacionado con el conflicto, el impacto que todo ello tiene sobre la salud mental de muchos niños está claro. Un estudio reciente de 170 niños en el refugio de MSF reveló que un 25% presentaban signos de trastorno psicológico grave y un 37,5% más corrían el peligro de sumarse a este grupo. A través de un programa psicosocial, uno de los objetivos de Fran Miller y de su equipo es poner fin a esto. En un momento en el que la situación en el norte de Uganda continúa siendo tan frágil, la suya es todavía una batalla cuesta arriba".
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