África | Sierra Leona Cultura | Sociedad | Política | Economía Los "diamantes sangrientos" llegan al cineafrol News, 11 de Diciembre de 2006 - A pesar de la legislación existente y de las montañas de promesas realizadas al respecto en todo el mundo, las compañías de diamantes siguen sin hacer todo lo necesario para evitar que las piedras sean utilizadas para comprar armas, alimentar conflictos y traer el caos a países en los que la pobreza ya es endémica, según afirman los creadores de la campaña. Esta iniciativa se ha materializado en forma de película contra el negocio de los diamantes y usa el ejemplo de Sierra Leona. Llegará a los cines de toda África e incluso se podrá ver fuera del continente.
Los activistas de la campaña en contra de los "diamantes sangrientos" han dado un paso adelante para culpar a la industria de diamantes-a-cambio-de-armas que ha matado a miles de africanos. Contra este estado de cosas se rebela World Vision con un nuevo filme sobre el tema. A su llegada a las salas de cine, los grupos de concienciación recuerdan a los consumidores sobre las cuatro ces de la compra de diamantes - "carat" (quilate), corte, claridad y conflicto.
La cinta, que reclamará de nuevo la atención pública sobre el ilegal, inmoral y antiético comercio de diamantes, ha sido presentada hoy por World Vision.
"Los diamantes representan un negocio que mueve 60.000 millones de dólares al año, e incluso si sólo el uno por ciento de este mercado se destina a la financiación de conflictos armados en las naciones africanas, ese porcentaje representaría 600 millones de dólares en rifles de asalto baratos y lanzacohetes que matan a miles de personas cada año", declara Rory Anderson, un experto en el comercio ilegal de diamantes de la agencia humanitaria cristiana World Vision. "Es algo contrario a la conciencia".
"En Sierra Leona, donde se ha filmado 'Blood Diamond', el conflicto acabó hace años, y los diamantes están bajo control legítimo. Pero aún hay países, como Congo Kinshasa, donde los diamantes y otros recursos se están vendiendo ilegalmente y los señores de la guerra que controlan este recurso lo usan para alimentar los movimientos rebeldes".
La solución al problema, según World Vision, no pasa por un boicot a los diamantes, sino más bien por una presión de los consumidores donde la industria sea más sensible a ella: en las joyerías y los parlamentos occidentales.
"La industria legítima de diamantes en países como Sudáfrica, Botswana y Namibia facilita un medio de ganarse la vida y servicios públicos vitales", comenta Anderson. "No queremos perjudicar sus esfuerzos en el proceso de detener el comercio ilícito en otros lugares".
Antes de comprar diamantes, comenta Anderson, los consumidores deberían de preguntar al vendedor sobre su política a cerca de los "diamantes sangrientos" y si pueden certificar que sus diamantes no están financiando un conflicto. "Si no puede aportar esa certificación, hay que preguntar por un vendedor que pueda".
Los ciudadanos estadounidenses compran dos tercios de los diamantes del mercado global y, según un estudio de 2004 de Amnistía Internacional y Global Witness, el 58% de los vendedores de diamantes en EEUU y Reino Unido no tienen política respecto a los diamantes procedentes de zonas en conflicto.
En 2000, más de 150 organizaciones instaron a la industria del diamante a desarrollar un sistema que asegure que todos los diamantes del mercado global no estaban financiando conflictos ni abusos de los derechos humanos.
Las negociaciones con el grupo de presión de la industria del diamante dieron como resultado dos formas de regulación: el Proceso de Certificación Internacional Kimberley y la Ley de Comercio Justo de Diamantes de EEUU.
El proceso Kimberley es un sistema internacional que certifica a los diamantes no pulidos o "en bruto" que proceden de regiones en las que no hay conflictos. Sin embargo, el proceso sólo se realiza con las piedras que aún no han sido cortadas.
Esta cobertura "de la mina al taller" permite todavía que los rebeldes y otros grupos realicen cambios menores en las piedras para esquivar fácilmente el proceso, según los activistas. Las organizaciones civiles piden una certificación que abarque el proceso entero, controlando los diamantes "de la mina al dedo".
La ley de EEUU de Comercio Limpio de Diamantes sanciona que todos los diamantes que entren en EEUU lleven la certificación del proceso Kimberley. Sin embargo, el gobierno de Washington ha delegado la vigilancia del proceso a la industria del diamante. La intervención del Departamento de Comercio, obligatoria según la ley, "ha estado por debajo de las peores expectativas y debe aplicarse completamente", siempre según los activistas.
Por staff writer © afrol News - Reciba alertas de noticias de África - Reciba alertas de noticias de Sierra Leona - Reciba alertas de noticias de Cultura - Reciba alertas de noticias de Sociedad - Reciba alertas de noticias de Política - Reciba alertas de noticias de Economía
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