Sudáfrica Política | Sociedad Sudáfrica defiende a sus ciudadanos acusados de terrorismo | La ministra Nkosazana Dlamini Zuma: «Equivalente a una objeción». | | © Sanjay Singh/SA govt/afrol News | afrol News, 25 de Enero de 2007 - La acción del gobierno de Sudáfrica de pedir a la ONU que retrase la inclusión de dos de sus ciudadanos sospechosos de mantener relaciones con Al Qaeda y el derrocado gobierno talibán en Afganistán es la primera iniciativa de este tipo, por contraste a lo sucedido con la mayoría de los países europeos escépticos con las iniciativas estadounidenses. Junaid Dockrat, un dentista de Johannesburgo y su primo, Farhad Ahmed Dockrat, fueron señalados por el gobierno de EEUU como sospechosos de terrorismo.
La petición de incluir a los dos sospechosos en la lista se realizó la semana pasada. A no ser que un miembro de la ONU oponga objeciones a su inclusión en la lista, el dúo será considerado automáticamente como sospechoso de terrorismo, lo que dejaría en desconcierto a la ministra sudafricana de Asuntos Exteriores.
Pero ahora mismo Sudáfrica tiene la suficiente audacia como para pedir a la ONU que retrase su decisión de señalar a los primos Dockrat como sospechosos de financiar y reclutar para Al Qaeda.
El portavoz del Ministerio sudafricano de Exteriores, Ronnie Mamoepa, calificó la decisión como equivalente a una objeción por parte del gobierno de Sudáfrica, que está intentando dialogar con el gobierno de Washington sobre la cuestión. Hasta la noche del martes, Dlamini Zuma no sabía cómo abordar el caso.
Una carta urgente enviada a su oficina por el abogado de los sospechosos alegando que sus clientes estaban "seguros de que no había ningún hecho de cualquier tipo que pudiera justificar su inclusión en la lista de la ONU de personas asociadas con Al Qaeda" motivó que el gobierno sudafricano llamara al pan pan y al vino vino. El abogado Shaheed Dollie pidió al gobierno que comprobara las informaciones en lugar de aceptarlas sin reservas.
El gobierno de EEUU solícito al Consejo de Seguridad de la ONU que incluyera a Junaid y Ahmed Dockrat en la lista de sospechosos de terrorismo el 18 de enero.
Pero Dollie comentó que sus clientes y sus familias ya han sido traumatizados por la negativa publicidad mediática en Sudáfrica, que podría tener efectos negativos en sus negocios. Declaró que los hombres y sus negocios estaban desde ese momento bajo vigilancia.
Los ciudadanos sudafricanos tendrían sus bienes y sus cuentas bancarias congeladas y se les prohibiría viajar o hacer negocios en el extranjero si se les incluía en al lista de terroristas. Sudáfrica tiene que aportar razones de por qué los primos no deberían figurar en la lista.
La decisión de Sudáfrica es única y un precedente para aquellos países presionados para aceptar las demandas de EEUU en casos similares, o que simplemente no los consideraban.
Por ejemplo, el gobierno sueco no perdió tiempo a la hora de permitir el pasado mes de diciembre que uno de sus ciudadanos fuera señalado como uno de los cinco hombres cuyos bienes debían de ser congelados por el Departamento de Finanzas de EEUU después de ser acusados de apoyar a las redes terroristas, incluyendo a la de Al Qaeda.
EEUU no presentó ninguna prueba que justificara su inclusión en la lista. El hombre de 41 años solo fue nombrado como un miembro del círculo interno del asesinado líder de Al Qaeda en Irak, Abu Musab al-Zarqazi y que lo representaba en Europa en materias relacionadas con armas químicas y biológicas.
Debido a una dudosa lista anterior de ciudadanos suecos, el gobierno de Estocolmo se enfrenta ahora con duras críticas por no haber reaccionado a tiempo contra la decisión de la ONU. Con anterioridad, un sueco de ascendencia marroquí tuvo que luchar durante años para ser absuelto de infundadas acusaciones de terrorismo de las que nunca se presentó una prueba. En espera de esa decisión, ni siquiera se le permitió trabajar, tener una cuenta bancaria o recibir dinero.
Aunque la acción sudafricana es única, los juristas tienen dudas respecto a que la acción de defensa de sus ciudadanos por parte de la ministra Dlamini Zuma tenga ningún efecto. Mia Swart, profesor de la Universidad sudafricana de Witwatersrand, apuntó a la agencia de noticias nacional 'Sapa' que como miembro de la ONU, Sudáfrica no tendría otra alternativa más que aceptar las demandas de la ONU.
"Es difícil solicitar el establecimiento de protección diplomática para estos hombres... Sudáfrica tiene que cumplir las directrices de Naciones Unidas como un estado miembro", sdeclaró. Sólo buenas pruebas de su inocencia podrían rescatarlos de ser incluidos en la lista, aunque no se tiene que presentar ninguna prueba para entrar en la lista negra.
Por staff writer © afrol News - Reciba alertas de noticias de Sudáfrica - Reciba alertas de noticias de Política - Reciba alertas de noticias de Sociedad
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