Costa de Marfil Economía | Política | Sociedad Costa de Marfil: Un país al borde de la catástrofeafrol News / IRIN, 8 de Febrero de 2007 - Costa de Marfil está "al borde de la catástrofe", y se puede reprochar a la clase política su falta de voluntad para poner fin a esta crisis que divide al país, según declaró Pierre Schori, el representante especial saliente de las Naciones Unidas para Costa de Marfil y cuyo mandato expira este mes.
"La situación económica, social, humanitaria y de seguridad se ha degradado a lo largo de los años y la población vive un drama cotidiano", añadió. "Es muy decepcionante ver que ellos – los responsables políticos – están perdiendo una oportunidad de encaminarse hacia una paz duradera y mejores condiciones de vida".
Costa de Marfil figura ahora en el puesto 163º - de 177 – del índice de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Cerca de la mitad de la población de Costa de Marfil vive con menos de un dólar diario, aunque el país produzca el 40% del Producto Interior Bruto de los ocho países francófonos de la Unión Monetaria de los Estados de África Occidental, subrayó M Schori.
"Los marfileños están a punto de vivir una verdadera catástrofe, en el sentido de que su nivel de vida está degradándose".
A pesar de las necesidades humanitarias del país, declaró, la financiación de los donantes para Costa de Marfil están disminuyendo. A finales de los noventa, antes del primer golpe de estado, Costa de Marfil recibía cerca de 1.000 millones de dólares de los países occidentales bajo forma de ayuda al desarrollo.
Hoy, esta ayuda se sitúa alrededor de los 200 millones, según Schori. "Sin embargo, hay una razón para esto; se tiene la impresión de que hay un problema de mal gobierno y de que el proceso de paz no se respeta".
"Durante los dos años pasados en este país, las hojas de ruta, elaboradas por los marfileños con la ayuda de la CEDEAO (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental), de la Unión Africana y del Consejo de Seguridad, no fueron aplicadas correctamente porque algunos políticos no aprobaban ciertos puntos".
Schori destacó especialmente a miembros del Frente Popular Marfileño (FPI), el partido en el poder, así como otros "elementos anónimos" que, según él, han recurrido a la violencia para sabotear el proceso de paz. "Podemos decir que no son todos santos en Costa de Marfil", comentó Schori.
Los observadores afirman que estos comportamientos han tenido repercusiones a nivel de la esfera económica del país, donde la falta de transparencia afecta también a los sectores claves generadores de rentas tales como el petróleo, el cacao y el café. Ciertos marfileños acusan tanto a los miembros del gobierno como a los rebeldes de las Nuevas Fuerzas de enriquecerse mientras que el país se encuentra en un punto muerto político, lo que reduce su voluntad de negociar una paz real.
"Ha llegado el momento de imponer más transparencia", indicó Schori. "Hay una auténtica separación entre los ingresos del estado y del país y lo que se invierte en el marco de los programas de finanzas públicas".
Sobre la aplicación de eventuales sanciones susceptibles de obligar a los responsables políticos del país a que tengan más consideración con las esperanzas de paz, Schori indicó que las sanciones adoptadas contra tres actores políticos después de los ataques contra las oficinas de las Naciones Unidas en enero de 2006 tuvieron efectos positivos y permitieron "calmar" la situación en Costa de Marfil.
En su opinión, estas medidas habrían dado un nuevo impulso al proceso de paz si el comité de las sanciones del Consejo de Seguridad hubiera extendido estas sanciones al conjunto de los responsables políticos, antes de la adopción de la resolución 1721 del pasado noviembre.
"Hoy, no hemos conseguido ninguna acción y la amenaza de sanciones no ha sido percibida como una medida creíble".
La Resolución 1721 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, adoptada en noviembre pasado, prolongó en un año el mandato del actual gobierno de transición y mantuvo al presidente Laurent Gbagbo en sus funciones, reforzando de pasada el poder del primer ministro, Charles Konan Banny. Gbagbo consideró que algunas partes de esta resolución eran contrarias a la Constitución marfileña, y anunció un plan de paz unilateral.
Entre otras propuestas, sugirió negociaciones directas entre el gobierno y los rebeldes. Éstas se desarrollan actualmente en Ouagadougou, la capital de Burkina Faso.
"Yo espero que podamos relanzar el proceso de paz", gracias a estas negociaciones directas, precisa Schori. "Sé que la comunidad internacional está preparada para hacer muchas cosas por Costa de Marfil desde que se reinicie el proceso de paz".
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