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Camerún | Guinea Ecuatorial | Gabon Sociedad Los Fang: la complejidad de un pueblo - Tanto antropólogos como etnólogos coinciden en ver al pueblo fang como dentro del gran grupo y familia de los bantú, aunque hay una idea común al mismo tiempo en considerarlos como los menos bantú de todos los bantú. Así, se puede decir que el pueblo fang se ha llegado a convertir en una mezcla compleja de sudaneses, etíopes y congoleses en su origen hasta lo que han llegado a ser hoy en día. Si nos remontamos a sus fuentes escritas, podemos ver que los fang proceden en principio de lo que ahora es la zona sur de Sudán. Desde allí, movidos por la presión musulmana, tuvieron que emigrar hacia el suroeste, pasando por el Congo y Nigeria. Conocidos por su carácter fuerte y guerrero, supieron utilizar su belicosidad para ir abriéndose paso y asentándose en aquellas zonas por las se vieron obligados a emigrar. En medio de toda esta situación, su economía fundamentalmente se basaba en la agricultura, como han llegado a mantener hasta nuestros días. Aunque también en el pasado se vieron ayudados por los beneficios de su dedicación a la caza.
El arte tradicional fang resume la historia de una sociedad, del pueblo fang. Pero al mismo tiempo no podemos olvidar el hecho de que el arte tradicional fang vive ahora una triste realidad, al encontrarse en una fase de decadencia. Decadencia que viene provocada por distintos motivos. Entre ellos, el principal es la colonización y sus consecuencias. Lejos de preocuparse por respetar la cultura y manifestaciones artísticas fang, los colonizadores se preocuparon más por conseguir con ellas el mayor número posible de obras para los museos europeos. Al mismo tiempo, en la actualidad está prácticamente desapareciendo la existencia de artistas tradicionales fang. Esto se debe a que la gran mayoría de los artistas actuales están influenciados por las exigencias del mundo obrero, haciendo ahora piezas en serie sólo con fines comerciales. Ya ha quedado atrás la intención de crear obras únicas en las que no se busca sólo la belleza, sino, lo más importante, la perfección espiritual. A pesar de ello, mantenemos la esperanza de que el arte tradicional encuentre su merecido lugar. En cuanto a las principales manifestaciones artísticas de los fang, tenemos que destacar las dos mencionadas ya antes: la representación humana y los relicarios. Las Figuras Humanas se realizan en principio con la intención de poner remedio a determinados problemas físicos ó psíquicos de una persona concreta. Las figuras más conocidas son las llamadas Figuras de Fertilidad, de las que ya tenemos noticias en el s. XIX. Estas figuras eran utilizadas en rituales con la intención de conseguir la fertilidad de una pareja. Para ello, realizan dos figuras, una masculina y otra femenina, en las que se enfatizan los genitales masculinos y se alzan los senos de la mujer, casi hasta sus hombros. Además, se utilizan en la representación de estas figuras algunos signos alegóricos, como el aceite de palma, que suelen representar dentro de un cuerno de jabalí que portan las figuras. Cuerno como símbolo de fertilidad igualmente. Los Relicarios, contienen los restos (cráneos y huesos más largos) de la familia cercana: padre, madre, tíos más cercanos, etc. Son guardados en un lugar oscuro de la casa y normalmente se empieza con un relicario pequeño, y luego se van haciendo otros más grandes cuando tienen más cráneos. Normalmente son realizados en madera y a veces con piel y se les conoce con los nombres de Nsok, Nsok Halan o Ngon. También se encuentran algunos a los que se les han añadido trozos de metal para representar algunos detalles, como los ojos, con la intención de conseguir mayor realismo. En el fondo utilizaban piedras pintadas, que luego cubrían con hojas secas de plátano. Los más antiguos que han llegado hasta nosotros eran de madera y con las figuras grabadas en ellos. Luego evolucionan y la figura se hace tallada sobre la tapadera. Son habituales las figuras entre unos 80 centímetros y el metro de altura, llamadas Niamodo. Cuando la familia poseía sólo un cráneo, era tradición que en ese caso lo guardase otra familia, porque creen que para estar en armonía deben estar acompañados de otros cráneos. Esta idea forma parte de las profundas creencias de los fang acerca de la armonía y estabilidad que los antepasados transmiten a su familia y que forma parte de su particular concepto de muerte. La muerte En primer lugar, a modo de introducción para comprender mejor el sentido de la muerte en la cultura fang, tenemos que mencionar la importancia de la religiosidad del pueblo fang. Importancia que les lleva a considerar la religión como motor de sus vidas. Para ellos, la religión no se trata sólo de un conjunto de creencias que deben más o menos respetar, sino que se trata de un concepto y modo de ver la vida que les lleva a situar la religión en todos los posibles campos, incluido el político. Es importante entender el concepto de muerte de los fang para comprender su cultura. Para ellos, la muerte no viene por una causa fisiológica, sino por una causa espiritual. Se trata de un paso a otro tipo de existencia, a una vida en la que el difunto va a actuar como mediador entre sus familiares que quedan en la vida terrenal y los antepasados. En este concepto de mediador va a ser muy importante, al mismo tiempo, el concepto de fertilidad. Es decir que los fang creen que si el difunto fue una persona fértil durante su vida, produciendo una numerosa familia, cumplirá mejor ese papel de mediador del que hablamos. De ahí que los fang consideren una desgracia el hecho de que muera alguien que no ha sido fértil. Los ritos que se llevan a cabo con la muerte de un fang comienzan ya con su nacimiento. En el momento en que nace un fang se celebran unos ritos para proteger al recién nacido de los malos espíritus. Al mismo tiempo, se le entrega a la madre el hueso de algún antepasado que protegerá al niño y se predicen los que serán los signos de su muerte. Es decir, que cada fang tendrá un signo que indicará cuando le llegará su muerte. Estos símbolos son naturales, como puede ser el determinado canto de un pájaro, la destrucción de un árbol, etc. Cuando el niño crece, la madre le revelará cuál es el símbolo que le indicará su muerte y así, cuando el fang ve ( o sueña) con dicho símbolo, sabe que tiene que comenzar con el proceso que le llevará a dejar este mundo. En este momento el primer rito a seguir es el de despedida de sus familiares y seres más cercanos. Bendice a su familia, perdonándolos a todos y dándoles consejos y expresa la que será su última voluntad. En este último deseo el fang debe repartir todos sus bienes, para que los descendientes no tengan que discutir y todos queden bien abastecidos. Finalmente, recuerda y cita el nombre de todas aquellas personas que le han prestado ayuda a lo largo de toda su vida. Cuando finalmente ha fallecido, una persona se encargará de actuar como emisario de la noticia de su muerte a toda la comunidad. El emisario, con la camisa del difunto en sus manos, comunica la muerte a todo el pueblo mediante sonido de tambores. Entonces acude todo el pueblo y comienzan los rituales del funeral, que pueden durar entre cuatro días y una semana. El entierro se realiza tradicionalmente junto a la casa del difunto, aunque desde la llegada del cristianismo aparecieron también los cementerios en el bosque. El cadáver no llega a ser inhumado, sólo se limitan a lavarlo y cubrirlo con polvos blancos. Actualmente se ha generalizado la utilización de una sábana blanca para cubrirlo. Al funeral acude toda la familia de forma obligada, ya que se trata del último gran homenaje que pueden hacerle al difunto. De ahí la importancia y dedicación con que celebran todos los ritos funerarios. Todo ello debe organizarlo el hijo mayor del difunto, que será el responsable de la complicada organización de los actos. Los bateles (grupos de dos o tres músicos autóctonos) son los encargados de la música y danza durante toda la noche, hasta el amanecer. Junto a ellos, baila también el ndong-mbá, bufón con una enorme capacidad de movimiento. Las historias de héroes locales o de distintas tribus también son recitadas por medio de las llamadas nvet-oyec, acompañadas siempre del nvet, la típica guitarra fang. En un momento del rito, además, la persona más cercana al difunto coge la camisa de éste y con ella comienza un baile lento y monótono, que poco a poco van a ir siguiendo el resto de los familiares, para acabar todos bailando en fila. Se trata del momento cumbre del rito. Tras el baile, se reparten todos los vestidos y demás bienes, siguiendo los deseos del fallecido y, finalmente el rito acaba en el momento en el que el familiar más anciano bendice a todos los familiares. A través de esa bendición el fallecido comienza esa nueva vida como mediador entre los dos mundos y en la que otorgará a sus familiares toda la armonía posible. Armonía y fuerza que los fang sólo pueden conseguir a través de sus antepasados, quienes continúan en vida, con la intención de seguir dando energía y vida a sus descendientes. Así podemos ver que se trata, en resumen, de un ciclo vital para los fang, en el que la fuerza y el deseo de vivir se convierten en el motor de su existencia. Dicha fuerza les viene dada, como ya hemos explicado a lo largo de todo este artículo, por sus antepasados. Pero finalmente queremos acabar con la conclusión de que esta relación con sus antepasados nos hace pensar más bien en la idea que tienen los fang de comunidad, no de individualidad. Quizás debido a su propio desconocimiento de la naturaleza, del medio que les rodea, etc., los fang buscan su propia seguridad en la colectividad, sin tener conciencia de sí mismos como individuos. Una idea de colectividad que les da esa fuerza vital tan característica. Bibliografía consultada: - BAUMANN, H. Y WESTERMANN, D.: Les Peuples et les civilisations de l'Afrique (París, 1970). - ESTUDIANTES DE LA FACULTAD DE HISTORIA: Esbozo de una sociografía de la cultura fang de Guinea Ecuatorial. Universidad Complutense, Madrid, 1981. - H. SARACHO, PILAR: La muerte en la cultura fang. Reportaje en Mundo Negro (Revista Misional Africana), nr. 435, Noviembre 1999. Editan: Misioneros Combonianos. Madrid. - NDONGO MBA-NNEGUE, JESÚS: Los fang. Cultura, sociedad y religión. Madrid, 1985. © afrol News |
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