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Mauritania
Trabajo | Economía - Desarrollo

Entrevista - Sindicato quiere sacar a Mauritania de la pobreza y el olvido

«Los sindicatos reclaman al gobierno que dé prioridad a la revisión concertada del código laboral», Abdallahi Ould Mohammed

afrol News /CIOSL
- Abdallahi Ould Mohamed, Secretario General de la Confederación General de Trabajadores de Mauritania (CGTM), explicas las razonas por las que el despegue social no se produce en Mauritania. Los salarios y las condiciones de trabajo están estancados desde hace veinte años y en el campo y en los barrios marginales reina la miseria.

Por su gran pobreza Mauritania figura en las primeras filas de los Países Menos Adelantados (PMA). Procura modernizar su economía pero el despegue social no se produce. Los salarios y las condiciones de trabajo están estancados desde hace veinte años, en el campo y en los barrios marginales reina la miseria.

Confrontados con numerosas violaciones de los derechos sindicales y una falta casi total de diálogo social, los sindicatos luchan para sacar a su país de la miseria y del olvido. Entrevista a Abdallahi Ould Mohamed, conocido como Nahah, Secretario General de la Confederación General de Trabajadores de Mauritania (CGTM), por Natacha David.

Natacha David: Diálogo social casi nulo, protección social insuficiente y deficitaria, reforma del código laboral estancada, falta de respeto de los convenios colectivos, hostigamiento de delegados, obstaculización de las huelgas y entorno judicial hostil... la defensa de los derechos sindicales parece ser en Mauritania una verdadera carrera de obstáculos.

Abdallahi Ould Mohamed: Mauritania ratificó todos los convenios relativos a los derechos fundamentales del trabajo estipulados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). No obstante, la realidad es muy dura. El diálogo social es prácticamente nulo. Las reuniones con el Ministerio de Trabajo son muy raras, muy tímidas. Se nos invita con carácter puramente consultivo. Por su parte, la patronal es muy reticente. A escala sectorial y empresarial, en general únicamente los trabajadores plantean un diálogo en caso de conflicto. La única excepción es el sector de la pesca industrial, donde hay una evolución más positiva.

En numerosas empresas se viola tranquilamente la libertad sindical, principalmente obstaculizando la elección de representantes de los trabajadores, de preferencia en el sector privado, donde los delegados están bastante expuestos. Los inspectores de trabajo están muy mal remunerados y la corrupción está muy difundida. Hay regiones de 600.000 kilómetros cuadrados completamente aisladas ¡con una sola persona, sin teléfono y sin vehículo! Inclusive en Nouakchott, las seis o siete personas encargadas de la inspección de trabajo no tienen ni auto ni teléfono. Además, la inspección de trabajo se limita a arbitrar en caso de conflicto iniciado por los trabajadores.

El entorno judicial también es muy difícil. Un buen ejemplo que da una idea de la situaciones el de la empresa textil Somatex. Se emitió una ordenanza de ejecución forzosa a favor de los trabajadores, la cual no se ejecutó a último minuto y fue seguida de ¡otras siete ordenanzas contradictorias!

N.D.: ¿Cuáles son sus reivindicaciones prioritarias en materia de derechos de los trabajadores?

A.O.M.: Reclamamos una reforma de la administración y de los tribunales laborales para que éstos desempeñen mejor su papel en la resolución de conflictos.

Reclamamos asimismo que se creen secciones encargadas de seguros de enfermedad, seguros de vejez y también que se reestructure la medicina del trabajo, además de la creación de otras instituciones para previsión social, principalmente mutuales de salud, de vejez, etc. Los empleadores deberían asimismo concertarse rápidamente con los sindicatos para otorgar un aumento de salario. Los sindicatos reclaman que se supriman las changas, que obstaculizan las reglas del mercado del empleo, y que se limite considerablemente la subcontratación, especialmente en el marco de los mercados públicos.

Con respecto a las privatizaciones de las empresas públicas, los sindicalistas mauritanos se oponen a que se las liquide y recomiendan preservar sectores estratégicos. Los sindicatos reclaman al gobierno que dé prioridad a la revisión concertada del código laboral, medida que está en marcha desde 1993 pero que nunca pasó al parlamento a pesar de las promesas que se hicieron a la OIT.

N.D.: El sector rural es el más directamente afectado por los problemas de pobreza y desempleo, con índices de desempleo, subempleo y empleo estacional muy elevados y condiciones de explotación de la mano de obra particularmente difíciles ¿Cómo procuran ayudar a esa gente?

A.O.M.: No tenemos tradición agrícola y menos aún hábitos de comercialización. Un gran programa destinado a revalorizar el río Senegal, cuyas primeras obras se llevaron a cabo a partir de comienzos de los años ochenta permitió desarrollar la producción y el empleo agrícola asalariado. La explotación mecanizada favoreció la valorización de la tierra y a la reforma agraria de los ochenta le sucedió una gran afluencia de capitales privados. Nació así un nuevo polo de desarrollo económico, a costa de una gran explotación de la mano de obra: los salarios son muy bajos y las condiciones muy malas (no hay protección ni se observan reglas elementales de higiene y seguridad).

Hay una gran inseguridad en el empleo y no se dispone de cobertura social alguna. La CGTM es la única organización sindical que tiene una presencia en el terreno. Nuestra presencia aún es limitada pero constituye para nosotros una preocupación prioritaria. En la industria del agro hay alrededor de 40.000 obreros asalariados. La escasez de medios de las organizaciones sindicales hace que resulte muy difícil sindicalizar a esos obreros porque hay que desplazarse en zonas muy extensas y, además, porque no estamos en condiciones de llevar a cabo cursos de formación de personal sindical.

Reclamamos una cobertura social y un mayor diálogo con los empleadores pero, lamentablemente, en el plano institucional la situación está completamente estancada debido al bloqueo del código laboral.

N.D.: La pesca, junto con la agricultura, la ganadería y la minería, es uno de los sectores clave de la economía de su país. Usted denuncia el nuevo acuerdo de pesca firmado con la Unión Europea que pone en peligro la supervivencia de ciertas especies y agobia a los pescadores mauritanos, quienes ya tienen graves dificultades.

A.O.M.: En efecto, la pesca industrial es un sector extremadamente difícil que fue liberado en gran medida estos últimos años. Se está llevando a cabo una reestructuración del sector y se procura que haya un acceso más controlado al oficio, constituyendo una lista única de personas que solicitan empleo para garantizar mayor equidad.

Tras el decreto biológico de septiembre y octubre, los marinos mauritanos no disponen de prioridad en la contratación. Están en juego enormes intereses y hay mu

«Los marinos mauritanos no disponen de prioridad en la contratación»

© afrol News / WWF
chísima especulación. Hay veces en que un obrero tiene que pagar US$ 500 para conseguir que se lo contrate. La gente de mar mauritana que desea trabajar a bordo de barcos europeos tiene muchas dificultades para conseguir empleo. En teoría hay cupos para los marinos mauritanos pero, en concreto, muchas veces no pueden subir a bordo porque no hay literas disponibles.

Hay una encarnizada competencia con la mano de obra de Marruecos, Senegal y Guinea Bissau. Se paga muy mal a la gente de mar de la flota nacional. Las diferencias con los salarios de otras flotas son enormes, para no hablar del problema de los subcontratistas, que a veces desaparecen dejando a sus trabajadores en la estacada. Los sindicatos hacen hincapié en los graves problemas de seguridad, especialmente en la pesca artesanal, donde hay cuatro veces más empleos que en el ámbito industrial. No pasa una semana sin que haya accidentes en el mar y casi no hay chalecos salvavidas ni señales de auxilio.

N.D.: Usted también denuncia los efectos devastadores de la subcontratación en el sector minero.

A.O.M.: En efecto, allí la subcontratación se ha disparado. 50% de los efectivos fueron despedidos y luego subcontratados para que ocuparan exactamente los mismos puestos de trabajo pero con condiciones mucho más desfavorables, es decir, un salario diez veces menor y sin ventajas como alojamiento o cobertura sanitaria. Los subcontratistas no aportan ni capital ni instrumentos de trabajo, ni tampoco formación o competencia profesional. Hacen solamente de intermediarios, cobrando la diferencia.

En 1999 conseguimos obligar a los subcontratistas a declarar a sus trabajadores a la seguridad social y que se descontaran directamente los aportes. El otro gran conflicto social de ese sector es el descanso semanal, que tradicionalmente era de 24 horas pero que fue ampliado a 48 horas por decreto presidencial de marzo de 2001, salvo para el sector de minas. Al anunciarse la derogación, la CGTM organizó inmediatamente un paro. Para intentar desactivar el explosivo conflicto, este verano se creó un comité interministerial pero el nuevo ministro es nada menos que uno de los ejecutivos de la empresa minera. Los sindicatos - que reclaman el pago suplementario de 50% por las horas diurnas y 100% por las horas nocturnas que exceden las 40 horas semanales - esperan que la situación no tarde en desbloquearse.

N.D.: El sector informal, que está en decidido aumento, ¿es otro desafío al que su organización quisiera dar respuesta y de qué manera?

A.O.M.: Según estimaciones todavía muy aproximativas, el sector informal probablemente emplea por lo menos a la tercera parte de la población mauritana ocupada y las dificultades en la economía informal son numerosas. Por ejemplo, las mujeres, que dan un valor agregado a las telas al teñirlas antes de revenderlas tienen grandes problemas administrativos y jurídicos. Desde hace cuatro años pedimos a la OIT que tenga a bien financiar un estudio para determinar lo que el sector informal mauritano puede esperar de las organizaciones sindicales y viceversa, un pedido al que hasta ahora no se ha dado respuesta.

Durante nuestro primer congreso, en julio de 2001, creamos una secretaría encargada del sector informal, pero la misma cuenta con muy pocos elementos para trabajar. Quisiéramos ayudar a ese sector dotándolo de formas de organización flexibles, compatibles sobre todo con su movilidad. ¿Por qué no crear vínculos entre las estructuras cooperativas y las organizaciones sindicales, por ejemplo, a través de los estatutos de asociación? Hemos intentado hacer experiencias en ese ámbito pero nos vimos confrontados a la falta de capacitación de responsables en esa área. Para ello realmente necesitamos ayuda internacional.

N.D.: A menudo las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos señalan con el dedo a Mauritania por el problema de la esclavitud. ¿Cómo ve usted ese problema?

A.O.M.: En Mauritania, la esclavitud se practica desde tiempos muy remotos, especialmente entre las poblaciones de criadores de ganado nómades o semi nómades. "Los cinturones de pobreza" de las ciudades están constituidos por numerosos ex esclavos llegados del campo en masa. Nosotros creemos que el núcleo central de esta problemática es cómo hacer para que todos tengan las mismas oportunidades.

Necesitamos una política de discriminación positiva para evitar que el problema que se plantea hoy en términos de pobreza no cree nuevas barreras entre los ex esclavos y sus antiguos amos. Concretamente, para enfrentar el grave problema de reinserción de los trabajadores negros, hayan o no sido deportados a Senegal entre 1989 y 1991, en la que no se abarcan todos sus derechos, se ha creado una asociación cuyo objetivo es crear cierta cantidad de empleos para hacer frente a los casos más acuciantes. Intentamos conseguir fondos de cooperación para respaldar nuestra labor.

N.D.: En sus informes al gobierno y a las instituciones financieras internacionales usted denuncia esa cruel falta de concertación y de diálogo social. ¿Qué espera de la CIOSL al respecto?

A.O.M.: La situación está clara: desde hace más de quince años (1985), los sindicatos están excluidos del proceso de reformas económicas y sociales emprendido en Mauritania dentro del marco de los programas de ajuste estructural. Están igualmente excluidos de la nueva estrategia de lucha contra la pobreza, lanzada por el gobierno junto con los interlocutores del desarrollo hasta el año 2015.

Necesitamos el respaldo de la CIOSL para cambiar esa situación y nos alegramos de poder contar con él, como lo demuestra la reciente conferencia que organizaron la CIOSL y su organización regional africana (ORAF) conjuntamente con la UTM, la otra afiliada Mauritania de la CIOSL, sobre las dimensiones sociales del ajuste estructural. Su reputación en el escenario internacional permitió sin duda que nuestro gobierno nos escuchara en esa oportunidad con mayor atención, cosa que también hicieron los representantes de las instituciones financieras internacionales establecidas en Nouakchott.

Fue también una oportunidad para que la CIOSL, en vísperas de la cumbre de la OMC de Doha, hiciera escuchar el mensaje sindical al Ministro de Comercio de nuestro país y le hiciera comprender que la defensa de los trabajadores en el escenario internacional es ventajosa para los países más pobres, como el nuestro.


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