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Marruecos Sociedad | Mujer El lavado de cara de la casa real marroquí
Marruecos no es una excepción dentro del mundo árabe y, durante los últimos doce siglos en los que el reino ha gozado de monarquía, nunca ha tenido reina. La misma madre de Mohammed VI y esposa del difunto Hasan II, Lala Latifa, nunca ocupó un lugar relevante en la vida pública nacional. Fue enviada a Palacio a la edad de 15 años por su propia familia - la familia bereber más influyente del país - y se convirtió en "madre de príncipes" al dar a luz al primero de sus hijos, Lala Mariam, en 1962. Hasta el momento, todos los reyes marroquíes han disfrutado de un harén formado por varias concubinas. Para convertirse en esposa de un príncipe musulmán, existen una serie de condiciones, como la virginidad e incluso no haber tenido pasado sentimental alguno. Una vez convertidas en esposas, su pueblo no tendrá nunca noticia alguna de ellas y permanecerán totalmente recluidas en espacios separados de la vida pública, a modo de encarcelamiento. Encarcelamiento, eso sí, rodeado de todo el lujo posible. De hecho, el anterior rey marroquí, Hasan II, contaba con un total de hasta 80 concubinas en su harem, 40 de las cuales las había heredado del harem de su padre, Mohammed V. Según el estudio realizado por la escritora Malika Ufkir, estas concubinas recibían una exquisita formación sexual para satisfacer al monarca y, una vez "formadas", «las solían casar con el rey de cuatro en cuatro en ceremonias suntuosas en el palacio de Fez». En 1999, sin embargo, Mohammed VI ya comunicó que había decidido acabar con el tradicional harem de "favoritas" o concubinas que se habían mantenido durante doce siglos sus predecesores. Poco después, en el año 2000 y con motivo de sus visitas oficiales a EE.UU. y España, el monarca viajó acompañado de una de sus hermanas, Lala Mariam, quien desempeñó las labores de primera dama marroquí. Las tres hermanas de Mohamed VI ocupan un lugar curioso en la corte marroquí. Sus bodas han sido derroches de dinero y fiestas en el país durante días y dos de ellas están divorciadas. Hasta el año 2000, no habían representado a la monarquía en actos oficiales, siendo desde entonces Lala Mariam, que consiguió la aprobación real en 1997 para divorciarse de su marido, la que ejerce como primera dama. No deja de ser paradójico que dos de las hermanas del monarca sean divorciadas dada la situación de una mujer divorciada en Marruecos. Según la ley islámica y la tradición en el país, antes de que se solicite el divorcio, el hombre ya puede repudiar a su esposa, al margen de lo que diga la justicia. Una mujer que solicita el divorcio tiene pocas alternativas prácticas. Debe ofrecer dinero a su marido para conseguir el divorcio (conocido este tipo de divorcio como khol'a). El marido debe aceptar el divorcio al recibir la cantidad de dinero que él mismo ha especificado que quiere recibir, sin ningún límite. Así la situación, muchas miradas ven con esperanza la llegada de la joven Salma a la monarquía marroquí. Está claro que no responde en principio al perfil exigido hasta ahora por una sociedad anclada en las tradiciones en lo que a la situación de las mujeres se refiere. Salma Bennani tiene 24 años - 14 menos que el monarca -, es hija de un profesor universitario de Fez y ha estudiado ingeniería informática en la escuela Ensias de Rabat y ha trabajado para el consorcio empresarial Omnium Nord Africain (ONA). Con este currículum es fácil pensar que no tendrá el papel sumiso que sus encarceladas predecesoras desempeñaron como madres de príncipes. Sin embargo, el propio Mohammed VI ha sido muy explícito en unas declaraciones recientes a un diario francés acerca del papel de su esposa: "En el Islam no hay reina y eso de cambiará en Marruecos". Declaraciones difíciles de entender cuando, desde que llegó al trono parece haber defendido la modernización del país y la causa de la mujer en el islam. Desde su llegada al trono, el Rey ha concedido amnistías, reducciones de condena e indemnizado a víctimas de la represión. Prefirió seguir viviendo en su casa de soltero antes que en las residencias palaciegas como habían hecho hasta ahora todos los reyes. Ha recortado significativamente los gastos de la casa real, rechazó el harem y no aceptó que los notables del majzén –cortesanos civiles y militares- le ofrecieran sus hijas como concubinas. Disolvió el harén de su padre y devolvió a las mujeres que lo integraban a sus familias ofreciéndoles un sueldo vitalicio. El objetivo del joven rey por mejorar el papel de la mujer en la sociedad marroquí ha sido observado y no hay viaje en el que no se hiciera acompañar por su hermana mayor, Lalla Meriem. Ahora, por tanto, sería de suponer que el papel asumido por su hermana mayor pase a ser ocupado por Salma Benanni, a la que ya se considera que seguirá el ejemplo de Rania de Jordania. La excepción de Jordania Rania de Jordania, kuwaití licenciada en Administración de Empresas por la Universidad Americana del El Cairo, trabajó en el sector de la banca y de la alta tecnología hasta el momento de contraer matrimonio en 1993 con el príncipe Abdalá ben Huseín. Con ideas propias, ocupa las portadas de las revistas especializadas, considerada como una de las mujeres más bellas y elegantes del mundo, pero también respetada por sus ideas y constantes participaciones en actos públicos, donde suele descubrir todo aquello que debió ser dicho hace tiempo. Desde su posición, la reina jordana ha sacado en los foros internacionales algunos temas tabúes en su país, tales como la explotación infantil o la situación de la mujer. La semana pasada, por ejemplo, participaba en la Cumbre de Mujeres Árabes haciendo una llamada de atención a la pasividad de las mujeres del tercer mundo y animando a la mujer árabe a luchar contra la mentalidad "victimista" de su tradicional forma de pensar. Entre otras iniciativas, Rania fundó en 1995 la Fundación Río de Jordania para ayudar a los más desfavorecidos de su país y la Sociedad Jordana de Donación de Órganos. El interés internacional Otra paradoja ha sido, sin duda, la diferencia de difusión que se ha dado a la boda real dentro y fuera del país. Mientras el acontecimiento de este lavado de cara de la casa real marroquí ha sorprendido a la opinión internacional, los medios marroquíes, sin embargo, no han hecho mucho más allá de comentar el hecho como una breve noticia, publicando el escueto comunicado de prensa y datos básicos sobre Salma difundidos por la propia casa real. Sigue la confusión sobre qué tipo de fastuosas celebraciones serán las que se llevarán a cabo durante los tres días de festividades oficiales - 12, 13 y 14 de abril - y quien acudirá a ellas, ya que aún ninguna casa real ha recibido invitación alguna. En el caso de España, el interés sobre estas celebraciones es aún mayor, dada la grave crisis diplomática existente entre los dos países vecinos desde que en diciembre el mismo Mohammed VI llamase a consultas al embajador marroquí en Madrid. By staff writer © afrol News
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