Los jóvenes de Mozambique despiertan ante la realidad del VIH/SIDA


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Los jóvenes de Mozambique despiertan ante la realidad del VIH/SIDA

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afrol.com, 12.05.2001 - Alrededor de un 16,4 de la población de Mozambique -que es de 20 millones de personas- han contraído el VIH. El principal mensaje de distintas organizaciones es explicar a los jóvenes que el VIH/SIDA existe. Y el principal problema es que, hasta ahora, la mayoría de los jóvenes no lo han querido creer. 

Caterina, de 15 años de edad, se encuentra tranquilamente sentada en un destartalado sofá de la zona de recepción, mirando a la gente que entra y sale de una casa dilapidada ubicada en una de las zonas de mayor actividad de Maputo, en Mozambique. 

La puerta estaba abierta y dejaba entrar los ruidos de los automóviles que tocaban el claxon, de los niños que gritaban y el graznido de un cuervo en el patio polvoriento. La casa está destartalada, pero de ella emana un cierto calor. Pertenece a Kindlimuka, la primera asociación en Mozambique de personas que padecen de VIH/SIDA. Recibe apoyo del UNICEF.

Caterina había llegado con su madre, una mujer frágil pero enérgica. 

Aunque es pobre, el vestido de Caterina estaba bien planchado, el pelo bien peinado y llevaba colgados unos pendientes de plata. Sus grandes ojos se abrieron aún más cuando le preguntaron que deseaba ser en el futuro. "Quiero ser periodista", dijo muy segura. "Mi sueño es escribir para los periódicos sobre Mozambique y lo que está pasando en el país. Hay mucha pobreza y mucha enfermedad". Luego se detuvo para pensar y después dijo, suavemente. "El SIDA es la peor enfermedad que tenemos, porque está matando a muchas personas".

El SIDA fue la causa de la muerte del padre de Caterina en 1998. Pero cuando se le pregunta sobre aquello, dice que su padre murió de paludismo. Tanto Caterina como su madre, Laura, que es VIH positiva, no quieren utilizar sus nombres reales en la entrevista, una indicación del estigma y del secreto que todavía pone un velo de misterio entorno a la epidemia en este país del sur de Africa, uno de los más pobres del mundo. 

Alrededor de un 16,4 de la población de Mozambique -que es de 20 millones de personas- han contraído el VIH, y 600 nuevas infecciones se producen todos los días. Un 45% de las personas que contraen la infección son jóvenes menores de 24 años. La mayoría de las personas no saben que han contraído el VIH.

Caterina dijo que la primera vez que escuchó acerca del VIH/SIDA fue hace tres años, cuando se lo dijo su madre. Laura, que tiene cinco hijos, explicó después cómo le había contado a su hija que su padre había muerto de SIDA y que ella, la madre, era VIH positiva. "Lloró mucho, y no le gusta hablar de ello", dice la madre.

Algunas de mis compañeras en la escuela tiene novio; algunas incluso tienen hijos. Es muy peligroso debido al SIDA Y sin embargo, Caterina tendrá que hablar mucho sobre el SIDA en general. Cuando le preguntan si tiene novio, responde rápidamente que nunca ha tenido novio y que no quiere tenerlo. "Algunas de mis compañeras en la escuela tiene novio; algunas incluso tienen hijos. Es muy peligroso debido al SIDA", dice.

Caterina está muy interesada en su educación. Todos los días se levanta a las 5:30 para recoger agua de la fuente, que se encuentra a un kilómetro de su casa. Tiene que hacer cinco viajes con un recipiente de agua de 20 litros sobre la cabeza. Ayuda a sus hermanas y hermanos más pequeños a lavarse y vestirse, luego se prepara para acudir a la escuela, que se encuentra a una hora de distancia. Tiene que estar allí a las 7:15 a.m. 

Las clases no resultan fáciles para Caterina en un aula con más de 60 niños. Hay veces en que el maestro envía a Caterina a casa, porque no está vestida con el uniforme de la escuela. Su madre no puede comprarlo. "Ocurre una o dos veces al mes y es siempre el mismo maestro el que me envía casa. Me siento muy triste cuando esto pasa", dice Caterina.

Cuando Caterina regresa a casa, cocina y lava y luego estudia antes de que se haga de noche, porque en su casa no hay electricidad.

Sin embargo, el nivel de vida de la familia ha mejorado un poco desde que su padre murió, gracias a Kindlimuka, que donó dinero para que construyeran una pequeña casa de ladrillos que reemplazara a la vieja cabaña de juncos donde vivían.

Nuestro principal mensaje es explicar a los jóvenes que el VIH/SIDA existe. Hemos utilizado el teatro para enseñarles cómo se manifiesta. La mayoría de los jóvenes no lo creen.

La madre de Caterina, Laura, trabaja para Kindlimuka concienciando a los niños en las escuelas sobre el peligro del virus. Aunque en un trabajo voluntario, cuando hay dinero disponible recibe una cantidad simbólica de 500.000 meticais (unos 30 dólares) al mes. 

Laura se contagió debido a su ignorancia. "Sabía que mi marido tenía otra mujer. Incluso la conocía. Pero él era el hombre de la casa, así que yo no podía hacer nada. Luego se puso enfermo. En el hospital me dijeron que padecía el SIDA, pero el no me lo había dicho y seguía durmiendo conmigo sin protección. Solamente lo supe cuando murió. Se lo pregunté a las enfermeras. Fue muy doloroso".

"Kindlimuka", que significa "despierta" en shangaan, uno de los idiomas locales, comenzó a funcionar en 1998, pero sólo ha comenzado a difundir sus programas en las escuelas el año pasado. El director, Adriano Matsinhe, dijo que uno de sus principales problemas es conseguir que la gente entienda el mensaje. "Como tengo una apariencia saludable, los jóvenes piensan que me pagan para decir que soy VIH positivo".

Matsinhe es una de las pocas personas que ha declarado abiertamente en la televisión que padece el VIH, como parte de una campaña de concienciación. Matsinhe y sus colegas ofrecen también orientación libre y voluntaria. De hecho, la atmósfera es acogedora para todos aquellos que se sienten desesperados. 

Las repercusiones de Kindlimuka son difíciles de medir, pero el número de personas que pertenecen al grupo ha aumentado de seis a 188 miembros, y sigue creciendo cada día.

Aunque el estigma del VIH/SIDA es uno de los principales desafíos, afirmó el oficial de proyectos sobre el VIH/SIDA del UNICEF, Atieno Odenyo, la concienciación es cada vez mayor y las personas con VIH/SIDA están agrupándose poco a poco en asociaciones. "Sin embargo, a veces carecen de las aptitudes de organización y promoción necesarias, así como de acceso a fuentes de financiación".

 Kindlimuka ha sido una organización pionera. "Es un servicio comunitario real", dice Odenyo. "Numerosas familias y muchachos nos visitan constantemente. Está abierta a todo el mundo".

 

Fuente: UNICEF  

 

 


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