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afrol.com, 14.01.2001 - Mientras el país más afectado del mundo por el SIDA se encontraba abnegado, algunas personas han demostrado un admirable ejemplo de coraje. El más importante es el del niño de 12 años Nkosi Johnson - a quien el país entero está observando durante su lenta agonía a causa del SIDA -. "Continuamos siendo personas normales. Podemos caminar. Podemos caminar", manifestaba este pequeño rompecorazones a los sudafricanos hace apenas medio año. Y ellos le entienden y admiran. La primera personalidad sudafricana que dió el paso para comunicar
publicamente que tenía el VIH fue el juez Edwin Cameron, el pasado año.
Tanto en Sudáfrica como en todo el continente africano las víctimas del
SIDA se habían sentido obligadas hasta hace muy poco a permanecer en el
anonimato. El juez Cameron fue el primero en tomar la iniciativa. Él, sin
embargo, blanco, gay y "rico" no se puede tomar como
representante de la mayoría de la población sudafricana, que no pudo
identificarse con él. Y él mismo declaró que era su posición
privilegiada la que le hizo manifestarlo publicamente.
Nkosi es la víctima del SIDA más antigua del país. Adquirió la enfermedad por su madre y no se esperaba que pudiese llegar a vivir más de tres años. Huérfano de padre y madre, ambos fallecidos a causa del SIDA, pasó a manos de su madre adoptiva Gail Johnson - conocida ya como Gail por todos los sudafricanos -. Hasta los últimos meses, Nkosi había vivido relativamente sin grandes problemas ante la enfermedad, dando la impresión de ser un niño vital y llevando una vida totalmente normal. Todo el mundo podía identificarse con él. Mientras el Presidente Mbecki , durante la Conferencia de SIDA en Durban el año pasado escandalizaba al mundo al rechazar que el VIH causa el SIDA, Nkosi se convertía en la persona que inmediatamente conmovía el corazón de los sudafricanos cuando él, con tan sólo 11 años, subía al mismo podium en la Conferencia. "No puedes contagiarte de SIDA por coger, acariciar o besar o una mano", fue su mensaje a la Conferencia, recibiendo un gran aplauso. No existe duda alguna sobre quien se había ganado toda la credibilidad. La honestidad infantil venció al conformismo. Desde la Conferencia, Nkosi y su familia adoptiva han sido el foco de atención de la sociedad, con continuas entrevistas y visitas relevantes. La esposa del Presidente Mbecki, Zinali, ha sido una de sus visitas, así como el juez Edwin Cameron, bastantes líderes políticos, actores y un largo etc. Delante siempre de numerosas cámaras, ellos han cogido, acariciado y besado las manos del chico, demostrando a todo el mundo que es posible el contacto con una víctima del SIDA. La prensa sudafricana está siguiendo de cerca el desarrollo de Nkoni y su enfermedad y su madre adoptiva, Gail, permanece constantemente en todos los medios. Ella es consciente de la enorme importancia que su hijo representa para el SIDA en Sudáfrica, donde se ha convertido en un icono para los millones de personas infectadas. Tanto en la prensa nacional como internacional se publican regularmente reportajes sobre la situación de Nkosi. El pasado miércoles, WOZA, uno de los principales medios de información sudafricanos, publicaba un reportaje sobre la visita de la periodista Marjolein Harvey a Nkoni. "Nkosi descansa en una tranquila habitación llena de flores", escribe. Justo antes de la visita, el líder del Partido Comunista Sudafricano, había colocado una pancarta fuera de la casa en la que se podía leer: "Te queremos, Nkosi: un rayo de luz en nuestra lucha contra el VIH/SIDA". Cuando todavía podía manifestar sus propias opiniones, Nkosi dejaba perplejos a los reporteros por su total asimilación de la situación y de su papel. "Debéis querer a la gente. Podéis tocarlos. Podéis ser sus amigos. Los podéis cuidar. Todos somos iguales", le decía a ina impresionada reportera de la cadena americana ABC en el mes de julio y concluyendo así: "Creo que ya es hora de que la gente empieze a entender que todos - los infectados - somos iguales al resto". Expertos, activistas y científicos han tenido el mismo mensaje durante años, pero el rechazo de la sociedad ha sido masivo. "El gobierno ha cambiado realmente por el hecho de que un niño de 12 años ha llegado a decir lo que ellos mismos no han querido oir a veces", decía el especialista sudafricano en SIDA James McIntyre a la BBC. Ahora, parece que Sudáfrica se está despertando al igual que en otros muchos países, enfrentándose a la realidad. Nkosi perdió el conocimiento la semana pasada y, debido a la esperada participación masiva, ya se está planeando su funeral. Toda Sudáfrica le verá morir. La tristeza se ve mezclada con la mala conciencia por parte de la sociedad por los miles de Nkosis infectados a los que se dejó morir sin muestras de cariño. Vergüenza por dejarle morir por nuestros pecados.
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